Después de dos días de negociaciones en Abu Dabi, Ucrania y Rusia, mediadas por Estados Unidos, han acordado el intercambio de 314 prisioneros. Este avance, anunciado por el enviado estadounidense Steve Witkoff, marca el primer progreso significativo en las conversaciones en los últimos cinco meses, rompiendo un estancamiento que había afectado a las relaciones entre los dos países. Aunque no se han pronunciado formalmente Ucrania ni Rusia, el ambiente parece propicio para la esperanza.
Witkoff catalogó las conversaciones como «detalladas y productivas», sugiriendo que este acuerdo podría ser un paso hacia la paz, mientras que simultáneamente Estados Unidos restableció el diálogo militar estratégico con Rusia, que había estado suspendido desde antes de la invasión de Ucrania. Sin embargo, el alivio que esta noticia puede representar para las familias de los prisioneros es matizado por la realidad del conflicto, donde se han reportado ataques constantes de Rusia a infraestructuras civiles ucranianas.
A pesar de los pequeños avances diplomáticos, el costo humano del enfrentamiento sigue siendo alarmante. Organizaciones como Human Rights Watch han destacado un incremento del 31% en las bajas civiles en el último año, reflejando la violencia sostenida en el conflicto. El presidente Zelenski, consciente de estas dinámicas, ha insistido en la necesidad de garantías de seguridad que impidan a Rusia obtener ventajas tácticas mientras las negociaciones continúan.
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