Ucrania intensificó sus operaciones aéreas el viernes con un ataque masivo que involucró más de cincuenta drones dirigidos hacia Ust-Luga, el principal puerto del Báltico en Rusia. Este asalto resultó en un incendio significativo en las instalaciones, aunque las autoridades de la región de Leningrado informaron que los equipos de emergencia pudieron controlar rápidamente el fuego y que no hubo víctimas que lamentar. El gobernador Alexandr Drozdenko expresó que se habían abatido 54 drones en total durante el incidente.
Simultáneamente, las Fuerzas Armadas de Letonia habían interceptado un dron extranjero que había penetrado su espacio aéreo, un evento que vinculan directamente con la guerra electrónica provocada por Rusia. Con la escalada del conflicto, los militares letones advierten que estos incidentes pueden repetirse. En Moscú, el alcalde Serguéi Sobianin reportó la neutralización de diez drones en los alrededores de la capital, lo que subraya la intensa actividad de las operaciones aéreas en la región.
En otro frente, un intento de ataque ucraniano se dirigió hacia un centro logístico de Wildberries, una especie de «Amazon ruso», en la región de Tver. Aunque algunos fragmentos de drones dañaron la estructura, se reportó que el incendio fue sofocado rápidamente y que no hubo heridos. A nivel más amplio, las defensas antiaéreas rusas habían derribado 553 drones ucranianos en la noche previa, generando un ambiente de creciente tensión y hostilidad en el conflicto en curso.
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