En una audaz operación durante la noche, Ucrania lanzó un ataque contra la ciudad rusa de Novorossíisk, situada en la costa del mar Negro, con el objetivo de dañar la base naval rusa. El presidente Volodímir Zelenski destacó que la acción fue “única”, al alcanzar el “último bastión principal de la Flota del Mar Negro rusa”, a más de 300 kilómetros de la línea del frente. Según Zelenski, los ataques impactaron de manera efectiva las posiciones de defensa aérea y las infraestructuras del puerto, gracias a la utilización de drones, misiles Neptuno y sistemas marítimos no tripulados.
El líder ucraniano subrayó que la flota rusa y su red logística no estarán seguras mientras continúe la agresión, insistiendo en que es necesario poner fin a la guerra. Durante su discurso, Zelenski reveló que ha compartido sus propuestas de mediación con Estados Unidos, aunque no ofreció detalles específicos al respecto. Resaltó la importancia de contar con el apoyo estadounidense para fortalecer la defensa ucraniana, en particular en sistemas de defensa aérea, y presionar a Rusia para reconsiderar su estrategia bélica.
Zelenski reafirmó que la guerra debe cesar y que se están considerando iniciativas diplomáticas centradas en la defensa. Su llamado a la diplomacia pone de manifiesto la búsqueda de alternativas a la confrontación militar, en medio de un conflicto que ha dejado profundas huellas en la región y en el mundo.
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