Los líderes demócratas y republicanos en el Senado de Estados Unidos han alcanzado un acuerdo bipartidista que permitirá evitar un nuevo cierre del Gobierno federal, justo a horas de su inminente inicio. Este pacto, concretado el jueves, separa el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de un proyecto de ley que prorroga las demás partidas necesarias para mantener en funcionamiento al Gobierno. Con esta maniobra, se busca resolver una situación tensa que podría haber tenido consecuencias graves en la operatividad del país.
La financiación del DHS, al que pertenece el controvertido Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), se mantendrá sin cambios hasta el 13 de febrero mediante una resolución presupuestaria temporal. Esto concede a los demócratas la oportunidad de presionar por reformas en las prácticas migratorias del DHS, especialmente tras incidentes recientes de violencia que involucran a agentes federales. Sin embargo, el avance del proyecto se ha visto obstaculizado por la falta de consenso en reformas específicas, como la regulación del uso de pasamontañas por parte de ICE.
Este acuerdo llega en un contexto de creciente inquietud, ya que el país se enfrenta a la posibilidad de un segundo cierre gubernamental tras el más prolongado de su historia reciente, ocurrido entre octubre y noviembre de 2025. A la espera de que se formalice el pacto en el Congreso, figuras como Donald Trump han expresado su preocupación, subrayando que un nuevo cierre sería desastroso para Estados Unidos. La situación refleja no solo un juego político, sino también la fragilidad de la gobernanza en un país dividido.
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