En una decisión que ha generado controversia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anulado un dictamen de peligro establecido en 2009 por la administración de Barack Obama. Este dictamen clasificaba seis gases de efecto invernadero, emitidos por motores de combustión, como perjudiciales para la salud pública. Durante un evento en la Casa Blanca, Trump argumentó que esta medida, que él califica de «la mayor acción de desregulación en la historia estadounidense», reducirá significativamente los costos de producción para los fabricantes de vehículos y, por ende, para los consumidores.
El mandatario asegura que esta revocación podría significar un ahorro de billones de dólares para las familias estadounidenses, bajando el costo promedio de un vehículo nuevo en cerca de 3.000 dólares. La administración también ha señalado planes de eliminar regulaciones adicionales, en línea con el compromiso de Trump de eliminar diez regulaciones antiguas por cada nueva que se implemente, aunque esto ha suscitado fuertes críticas de organizaciones medioambientales preocupadas por el impacto en la salud pública y el medio ambiente.
Desde su regreso al poder en enero de 2025, Trump ha reafirmado su postura a favor de la desregulación en el sector automotor y ha limitado los subsidios a vehículos eléctricos, además de cancelar proyectos de energías renovables en estados gobernados por demócratas. La decisión de revocar el dictamen de peligro se suma a un conjunto de medidas que reflejan una clara tendencia hacia la flexibilización de las normativas medioambientales en el país.
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