Después de años de desasosiego y un aumento alarmante de la criminalidad, el panorama en las principales ciudades de Estados Unidos ha comenzado a transformarse. Cuando Donald J. Trump asumió la presidencia, se comprometió a restaurar la seguridad pública, y los resultados de su primer año en el cargo parecen confirmar ese propósito.

Bajo la administración de Trump, se ha registrado una disminución histórica en la tasa de homicidios en los grandes centros urbanos, retrocediendo a niveles no vistos en más de un siglo. En 2025, el país observó una caída pronunciada en todas las categorías de delitos violentos: los asesinatos cayeron un 19%, los robos un 20% y los asaltos agravados casi un 10%. Esta notable progresión ha sido reflejada por diversos medios de comunicación, que destacan la reducción de la violencia en el ámbito nacional.

No solo los homicidios han disminuido; también ha habido una drástica reducción en delitos como la violación, el robo y las agresiones. Las cifras también revelan una reducción significativa en las muertes de oficiales de la ley en activo, alcanzando niveles que no se veían en los últimos 80 años. Los datos sobre las muertes por tráfico y las sobredosis de drogas también han mostrado mejoras sustanciales, lo que sugiere un enfoque integral hacia la seguridad pública.

La administración Trump ha superado incluso las expectativas en la captura de criminales notoriamente peligrosos, logrando una cantidad récord de arrestos de individuos que figuraban en la lista de los Más Buscados del FBI en solo un año. Este esfuerzo ha tenido un impacto notable especialmente en las jurisdicciones gobernadas por los demócratas, donde se implementaron estrategias de deportación masiva y operaciones de aplicación de la ley más rigorosas.

Por ejemplo, en Washington D.C., se reporta una disminución impactante del 66% en los homicidios y una caída del 82% en los carjackings desde que se intensificaron las acciones de la administración. En Chicago, el año pasado se registraron el menor número de asesinatos desde 1965, mientras que en Memphis se alcanzó un hito significativo con menos de 200 homicidios, la cifra más baja desde 2019.

Los resultados son un testimonio de un enfoque que continúa desafiando las narrativas sobre la criminalidad en el país, mientras que la oposición política intenta denigrar estos logros. A medida que los demócratas buscan socavar estos avances y regresar al caos de políticas de fronteras abiertas, el presidente Trump se mantiene firme en su compromiso de garantizar la seguridad y el bienestar que los ciudadanos estadounidenses merecen.

La transformación del paisaje urbano no solo se mide en cifras, sino también en la percepción de seguridad y tranquilidad que se comienza a restaurar en las comunidades. A medida que se fortalecen las políticas de seguridad, el camino parece alinearse hacia un futuro donde la ley y el orden prevalezcan. En este contexto, muchos ciudadanos se sienten esperanzados ante la posibilidad de construir un entorno más seguro para las generaciones venideras.

Fuente: WhiteHouse.gov

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