En un contexto de creciente agitación social en Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, expresó su apoyo a las protestas que llevan más de dos semanas en curso, desencadenadas por la insatisfacción con la gestión económica del país. A través de su red social, Trump afirmó que Irán está «mirando a la libertad» y que Estados Unidos está dispuesto a brindar su «ayuda» en este proceso. Este respaldo se suma a las declaraciones de líderes europeos, como Ursula von der Leyen, quien aseguró que Europa apoya a los iraníes en su búsqueda de libertad.
Las manifestaciones han dejado un saldo trágico de al menos 51 muertos, según la organización Iran Human Rights, y han logrado extenderse a decenas de ciudades, desafiando al régimen encabezado por el líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí. El alto funcionario Marco Rubio también refrendó el apoyo estadounidense al «valiente pueblo de Irán», señalando la intención de Washington de actuar ante la violencia contra los manifestantes.
Sin embargo, la respuesta del Gobierno iraní no se ha hecho esperar. El Ejército advirtió sobre la posibilidad de enfrentar cualquier «complot» apoyado por Estados Unidos que busque desestabilizar la seguridad de la República Islámica. Mientras tanto, las telecomunicaciones continúan caídas en medio de un clima de represión en el decimocuarto día de protestas, dejando a la población sin una vía clara para expresar su descontento y exigir cambios significativos.
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