El reciente envío de Tom Homan a Minnesota por parte del presidente Donald Trump ha desatado nuevas controversias en torno a las operaciones de agentes de inmigración en la región. Esta decisión sigue a la trágica muerte de Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos que perdió la vida a manos de las autoridades y que ha provocado el descontento de cientos de manifestantes en las calles. La indignación se ha intensificado tras los informes que contradicen la narrativa oficial de que Pretti era un «agitador violento».
Homan, quien ha sido descrito por Trump como un líder «duro pero justo», asumirá la gestión de las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en un contexto marcado por las tensiones. La secretaria de prensa de la Casa Blanca ha enfatizado que su labor se centrará en la captura de «los peores delincuentes extranjeros ilegales». Sin embargo, las voces locales, incluyendo las de la familia de Pretti, piden que se detengan las redadas y se retire la intervención federal.
Además, Trump ha utilizado la situación para culpar a los líderes demócratas de Minnesota por lo que él considera que es un intento de desviar la atención del fraude social en el estado, mientras abandona cuestiones fundamentales sobre la seguridad de los ciudadanos. Mientras el presidente se dedica a eventos sociales, como la proyección de un documental sobre su esposa Melania, las manifestaciones por la muerte de Pretti evidencian un creciente malestar entre los pobladores de Minnesota que exige justicia y responsabilidad en el trato de las fuerzas del orden.
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