La administración del presidente Donald Trump ha tomado una decisión drástica al suspender el procesamiento de visados de inmigrante para ciudadanos de 75 países, incluyendo naciones latinoamericanas como Brasil y Colombia, así como potencias como Rusia e Irán. Un portavoz del Departamento de Estado confirmó que esta pausa comenzará el 21 de enero y se mantendrá de forma indefinida mientras se revisan los procedimientos de verificación. Por el momento, los visados de no inmigrante, que permiten estancias temporales, no se verán afectados.
Este movimiento ha generado preocupación en muchos sectores, dado que los visados de inmigrante son fundamentales para quienes desean residir de manera permanente en Estados Unidos. Trump ha justificado la medida apelando a la necesidad de evitar la entrada de extranjeros que, a su juicio, podrían depender de la asistencia social y otros beneficios públicos, lo que ha sido una constante en su discurso sobre inmigración.
La política reciente del Gobierno también incluye directrices que permiten a los funcionarios consulares rechazar visados basándose en diversos factores como la salud, la edad, el dominio del inglés y la situación financiera de los solicitantes. Estas medidas están generando un ambiente incierto y tenso para millones de personas que aspiran a un futuro en Estados Unidos.
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