Estados Unidos comenzará este lunes el despliegue de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en aeropuertos de todo el país, una medida destinada a afrontar la carencia de personal de seguridad generada por la actual crisis presupuestaria. Tom Homan, responsable de seguridad fronteriza, ha respaldado este anuncio que el presidente Donald Trump divulgó en repetidas ocasiones, destacando que el ICE asumirá funciones relacionadas con el control de pasajeros, que tradicionalmente han sido desempeñadas por la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).
La TSA se encuentra actualmente en una inactividad parcial debido al cierre del Gobierno, lo que ha llevado a que más del 9% de su plantilla se ausente y a que cientos de empleados hayan dejado sus puestos. En un contexto donde la seguridad en aeropuertos es fundamental, el ICE llega a esta nueva función en medio de críticas continuas por su historial de operaciones controvertidas, en especial respecto al tratamiento de migrantes. Las acusaciones de uso excesivo de la fuerza han sido recurrentes, tanto por parte de la oposición demócrata como de diversas organizaciones civiles.
Trump ha manifestado su respaldo a esta estrategia, señalando que el ICE ayudará a los agentes de la TSA que continúan en sus puestos a pesar de las dificultades, mientras responsabiliza a los demócratas por la crisis presupuestaria que afecta la seguridad del país. Con este cambio, se espera que se inicien nuevos debates sobre el papel del ICE y su impacto en la seguridad aeroportuaria, así como la protección de los derechos de los migrantes en situaciones vulnerables.
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