Trump advierte con firmeza: Estados Unidos recuperará el Canal de Panamá o enfrentará consecuencias severas

En una dramática escalada de tensiones entre Estados Unidos y Panamá, el presidente estadounidense Donald Trump ha sorprendido al mundo al declarar que está considerando «recuperar el Canal de Panamá» si no se resuelven ciertos desacuerdos entre ambos países. Esta formidable declaración se produce en un momento particularmente delicado, dado que coincide con la visita oficial a Panamá del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio.

El mandatario realizó estas controvertidas afirmaciones desde la escalerilla de su avión, al retornar a Washington tras un fin de semana en su residencia de Mar-a-Lago, Florida. Trump, conocido por su estilo directo y a menudo polémico, reiteró acusaciones hacia el país centroamericano por supuestamente «violar los tratados» vigentes. Se refirió directamente a los Acuerdos Torrijos-Carter, firmados en 1977, los cuales marcaron la entrega progresiva del control del Canal de Panamá de Estados Unidos a Panamá, concluyendo en el año 1999.

No solo ha acusado a Panamá de incumplimientos contractuales, sino que también ha criticado la influencia de China sobre el Canal, una aseveración que Panamá y su presidente, José Raúl Mulino, han negado rotundamente. Trump sugiere que, contrariamente a las disposiciones del tratado, China ha obtenido un control indebido sobre esta ruta marítima estratégica, a pesar de que Panamá asegura tener plena soberanía sobre ella.

Este conflicto emerge en un momento donde las relaciones entre Estados Unidos y China están igualmente tensas, con el Canal de Panamá como un potencial punto crítico en este complejo tablero geoestratégico. La visión de Trump, que califica la entrega del Canal a Panamá como «tonta», añade otro nivel de controversia a una situación ya de por sí complicada.

Durante la visita de Marco Rubio a Panamá, se logró un acuerdo preliminar para optimizar la prioridad de tránsito de buques estadounidenses a través del Canal, considerado como el primer resultado tangible de las negociaciones. No obstante, el Departamento de Estado ha expresado su insatisfacción con el status quo actual, insinuando que Estados Unidos podría tomar medidas para «proteger sus derechos bajo el Tratado» si no se observan cambios inmediatos.

Estas tensiones resaltan la importancia crítica del Canal de Panamá no solo para la economía global y la logística internacional, sino también para las estrategias de seguridad y influencia geopolítica de las grandes potencias. La situación actual demanda una observación constante, ya que las implicaciones de un deterioro más profundo en las relaciones entre Estados Unidos y Panamá podrían tener consecuencias de gran alcance para el comercio y la política internacional. La comunidad internacional aguarda con expectativa las próximas movidas en este delicado juego de poder entre naciones.

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