El deslizamiento de tierra ocurrido en una mina de coltán en Rubaya, en el este de la República Democrática del Congo, ha cobrado una vida devastadora, con el número de víctimas confirmado superando los 200. Este trágico evento, que tuvo lugar el jueves en la provincia de Kivu del Norte, estuvo relacionado con lluvias persistentes que debilitaban el terreno, llevando a un colapso en una explotación mineral que es crucial para la industria tecnológica global.
Telesphore Nitendike, presidente de la sociedad civil de Masisi, indicó que entre las víctimas se encuentran no solo mineros artesanales, sino también comerciantes y transeúntes que se encontraban en las cercanías. La situación ha sido complicada por la falta de recursos adecuados para llevar a cabo labores de búsqueda y recuperación, dejando a la comunidad local a lidiar con la tragedia sin apoyo externo.
Este desastre no es un evento aislado en la región, donde las operaciones mineras son comunes, pero a menudo carecen de las regulaciones y medidas de seguridad adecuadas. Kivu del Norte y Kivu del Sur son zonas ricas en minerales como el coltán, que son vitales para la producción de dispositivos electrónicos, pero también son epicentros de un conflicto crónico que ha persisitido desde 1998, con milicias y fuerzas armadas que continúan enfrentándose a pesar de la presencia de fuerzas de paz de la ONU en el área.
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