Un terremoto de magnitud 6,7 sacudió este miércoles la provincia de Davao Oriental, en la isla de Mindanao, obligando a las autoridades a alertar sobre posibles daños y réplicas en la región, que alberga a casi 29 millones de personas. El evento telúrico, que se registró a una profundidad de tan solo 0,4 kilómetros, fue sentido con fuerza en la ciudad de Davao, capital de la isla, así como en las poblaciones vecinas. Las autoridades no han reportado aún daños significativos, aunque se teme que la situación pueda cambiar a medida que el día avanza y se realicen inspecciones más detalladas.
El Instituto de Sismología y Vulcanología de Filipinas, que descartó la posibilidad de un tsunami, observó al menos siete réplicas en la misma área tras el sismo inicial. Este evento se suma a una serie de temblores que han afectado a Filipinas recientemente, incluyendo uno de magnitud 7,4 el pasado 10 de octubre que provocó evacuaciones en áreas costeras. La memoria del devastador terremoto de 6,9 en la Isla de Cebú, que dejó un saldo de 74 muertos, aún está fresca en la mente de los habitantes del archipiélago, que es conocido por su actividad sísmica debido a la ubicación en el Anillo de Fuego del Pacífico.
La población de Mindanao, que enfrenta ahora la incertidumbre de nuevas réplicas, está acostumbrada a la imprevisibilidad de la naturaleza. Las comunidades se preparan para posibles intervenciones de emergencia mientras se espera un informe más detallado sobre el impacto del temblor. En este contexto, la solidaridad y el apoyo mutuo se convierten en esenciales para enfrentar los desafíos que trae consigo la geografía del país.
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