Después de enfrentar un dilema considerable que culminó en la activación, por segunda ocasión, del protocolo de abandono en «Supervivientes 2025», Terelu Campos ha tomado la decisión de permanecer en el concurso por algunos días más. La decisión no fue fácil para la colaboradora, quien durante un tenso momento en directo compartió con la audiencia un testimonio personal nunca antes revelado, marcando uno de los instantes más emocionales de esta edición del reality.
Durante la deliberación sobre su continuidad en el programa, Campos tuvo la oportunidad de comunicarse en dos ocasiones con su hija, Alejandra Rubio, en un intento por ser convencida de quedarse. «Estoy haciendo todo lo posible, pero me encantaría que alguien pudiera sentir lo que yo siento, aunque fuera solo cinco minutos para entenderme», expresó Campos claramente agitada desde la Palapa. Más allá de la fatiga y los retos físicos, Terelu confesó ocultar un «deterioro interior importante» del que, según ella, «muchísima gente no está al tanto».
Este valiente desahogo llevó a revelar que, debido a circunstancias adversas en su vida, ha estado sometida a una «fortísima medicación» durante muchos años. Esta situación ha comprometido notablemente su estado físico, afectando especialmente sus huesos y su movilidad, hasta el punto de comparar su sensación de malestar con la de ser golpeada con un bate de béisbol. «Esto hace que mi organismo esté muy débil», admitió Campos, describiendo las dificultades adicionales que enfrenta al tener que dormir en la arena, haciendo que «todo me duela».
Los comentarios de Campos no solo despertaron la curiosidad del presentador, Jorge Javier Vázquez, sino que también tocaron profundamente a los espectadores y a su propia hija. Terelu, en una demostración de vulnerabilidad y fortaleza, compartió cómo ha intentado siempre mantener sus dolores en privado, aborreciendo provocar preocupación o pena en sus seres queridos. «Siempre he intentado aparentar que no sufría», confesó, remarcando la importancia de seguir adelante pese a las adversidades.
Finalmente, fue la conmovedora admisión de Campos sobre el precio que paga a diario por intentar vivir una vida normal lo que dejó sin palabras a la audiencia. «Me supero cada día de mi vida (…) Pago un precio por vivir, por ser como los demás, aunque por dentro no lo soy», manifestó con emoción. Este testimonio no solo sirvió como una ventana al alma de Terelu Campos, sino también como un momento de profunda reflexión para muchos sobre los retos invisibles que algunas personas enfrentan constantemente.
Con la decisión de continuar en «Supervivientes 2025», Campos no solo desafía sus propias limitaciones físicas y emocionales, sino que también ofrece un mensaje de resiliencia y superación a todos los espectadores. Por ahora, la colaboradora sigue luchando en las adversas condiciones del reality, dejando una huella imborrable en esta edición del programa.