Minerva Piquero fue el rostro que millones de españoles asociaban al parte meteorológico en los años 90. Su carisma la convirtió en un icono televisivo cuando las mujeres apenas ocupaban ese espacio. Pero su vida dio un giro cuando empezó a sentir cansancio extremo, caída de cabello y un aumento de peso incontrolable pese a dietas estrictas.
El diagnóstico llegó años después: hipotiroidismo, una enfermedad endocrina que afecta a 1 de cada 10 españoles. En el caso de Minerva, la patología se manifestó con virulencia entre 2015 y 2019, cuando su peso aumentó más de 20 kilos en menos de dos años. Las portadas, los comentarios despiadados y la presión mediática la empujaron a alejarse de la televisión para proteger su salud. Hoy, febrero de 2026, Minerva Piquero trabaja como directora de comunicación en Sygris, una multinacional farmacéutica, y su historia resuena como ejemplo de resiliencia frente a la crueldad del escrutinio público.
Qué es el hipotiroidismo que golpeó a Minerva
El hipotiroidismo es una enfermedad donde la glándula tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas, ralentizando el metabolismo. Los síntomas incluyen aumento de peso sin explicación, fatiga crónica, depresión, piel seca, caída de cabello y sensibilidad al frío. En España afecta a más de 4,5 millones de personas, siendo cinco veces más frecuente en mujeres que en hombres.
Minerva descubrió su enfermedad tras años consultando médicos que atribuían su malestar a estrés o mala alimentación. El diagnóstico correcto llegó cuando su metabolismo basal había caído un 40%, lo que explica por qué las dietas no funcionaban. El tratamiento requiere medicación de por vida con levotiroxina y control médico periódico.
El 80% de pacientes con hipotiroidismo reportan episodios depresivos asociados al desequilibrio hormonal. Minerva confesó en entrevistas de julio de 2023 que los peores meses coincidieron con desajustes hormonales que la dejaban «sin fuerzas ni para levantarse de la cama».
Por qué explotó el escrutinio mediático en 2019
El punto de inflexión llegó en octubre de 2019, cuando Minerva reapareció en Sálvame Deluxe tras dos décadas alejada del foco. Las imágenes mostraban un cambio físico evidente: había ganado peso, su rostro reflejaba cansancio y las redes sociales estallaron con comentarios crueles. En menos de 48 horas, los hashtags con su nombre acumularon más de 15.000 menciones, la mayoría centradas en su aspecto físico.
El caso de Minerva expone la brutalidad del escrutinio público cuando el cambio físico se debe a enfermedad. Mientras figuras masculinas envejecen en pantalla sin cuestionamientos, las mujeres enfrentan análisis despiadados por cada kilo ganado. Su historia plantea preguntas incómodas: ¿Cuántas carreras televisivas se destruyeron por enfermedades incomprendidas?
Minerva construyó una segunda carrera exitosa lejos de cámaras, pero su legado trasciende lo profesional. Es el testimonio de alguien que eligió la salud sobre la fama, la dignidad sobre la exposición y la reinvención sobre la autocompasión. Su historia resuena especialmente en febrero de 2026, cuando las conversaciones sobre salud mental y body shaming finalmente empiezan a calar en una industria que durante décadas las ignoró.

















