El primer ministro británico, Keir Starmer, ha expresado su indignación tras las declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien afirmó que las tropas de la OTAN se mantuvieron alejadas del frente en Afganistán. En un claro reflejo de la tensión entre ambos líderes, Starmer calificó los comentarios de Trump como «insultantes» y «horribles», especialmente considerando el dolor que estas palabras pueden causar a los familiares de los soldados fallecidos o heridos durante el conflicto.
Con un tono empático, Starmer se dirigió a Diane Dernie, madre de un soldado gravemente herido en la guerra, indicando que se disculparía si él hubiese hecho comentarios similares. Esta situación ha desencadenado una oleada de críticas en el Reino Unido, donde la memoria de los 457 soldados británicos que perdieron la vida está aún fresca y el país fue un aliado clave en la invasión de Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
A la controversia se ha sumado el príncipe Harry, quien también solicitó un respeto adecuado hacia las tropas aliadas que sirvieron en Afganistán. En su declaración, el duque de Sussex recordó los sacrificios realizados por los militares y las múltiples vidas que cambiaron para siempre. En un contexto de creciente fricción internacional, tanto Starmer como Harry enfatizan la necesidad de reconocer y honrar a quienes arriesgaron sus vidas en pos de una causa que causó un gran impacto tanto en los soldados como en sus familias.
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