Este martes, en el marco de la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea en Luxemburgo, José Manuel Albares, el jefe de la diplomacia española, abogará por la suspensión total del acuerdo de asociación entre la UE e Israel. Esta solicitud refleja el creciente malestar en varios países europeos ante las acciones del Gobierno israelí, un sentimiento que ha sido expresado también por sus homólogos de Irlanda y Eslovenia. No obstante, la posibilidad de una ruptura radical parece poco viable debido a la falta de unanimidad entre los Estados miembros, donde muchos se oponen a medidas tan drásticas.
A pesar de la presión diplomática, una fuente registrada en la reunión ha indicado que no se anticipa el apoyo suficiente para la suspensión total del acuerdo, aunque sí se están considerando propuestas de la Comisión Europea que permitirían suspender ciertos privilegios comerciales a Israel sin requerir la aprobación unánime. Este enfoque podría representar un paso intermedio hacia una postura más firme, lo que sugiere una evolución en el marco de relaciones entre la UE e Israel. Sin embargo, hay preocupaciones sobre la efectividad de estas medidas, dado que muchos Estados aún no están alineados con la propuesta más dura de España.
En el contexto de esta situación, España y otros aliados como Irlanda y Eslovenia han estado presionando para avanzar en el debate sobre la necesidad de que Israel respete el derecho internacional, un aspecto crucial del acuerdo de asociación que ha sido objeto de muchas críticas. Mientras varios países, como Alemania y Hungría, se resisten a cualquier medida que comprometa el acuerdo, el Gobierno español parece decidido a continuar con su diplomacia de «gota malaya», buscando un cambio paulatino en la postura de la UE respecto a Israel.
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