Mark Rutte, el secretario general de la OTAN, se presentó este lunes ante el Parlamento Europeo para abordar el delicado equilibrio en las tareas de defensa entre la Alianza Atlántica y la Unión Europea. En medio de un clima de críticas por parte de varios eurodiputados, Rutte defendió la colaboración con Estados Unidos, subrayando que Europa no puede buscar una estrategia de seguridad sin el apoyo estadounidense. «Si alguien piensa que la UE puede defenderse sin EEUU, que siga soñando», afirmó, evidenciando su postura sobre la dependencia de Europa respecto a Washington en temas de defensa.
Elegido para su cargo con el trasfondo de un posible segundo mandato de Donald Trump, Rutte ha sido visto como un vínculo clave entre la OTAN y la Casa Blanca. Su intento de mantener buenas relaciones con Trump lo llevó a evitar cualquier defensa de Dinamarca cuando el presidente estadounidense mostró interés en Groenlandia de una manera polémica, incluso insinuando la posibilidad de usar la fuerza. No obstante, la situación se desescaló cuando Trump finalmente abandonó la idea de una intervención militar tras el ofrecimiento de Rutte de un «marco» para mejorar la seguridad en la región ártica.
Durante su intervención, Rutte reafirmó la importancia de la disuasión nuclear estadounidense dentro de la OTAN, con un énfasis particular en que su ausencia podría costar a Europa miles de millones de euros y debilitar su defensa frente a amenazas como la de Rusia. A pesar de sus esfuerzos por alinearse con la administración estadounidense, Rutte enfrentó un fuerte descontento entre los eurodiputados, quienes cuestionaron la viabilidad de la dependencia europea de una única nación para garantizar su seguridad.
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