El Ejército ruso ha intensificado su ofensiva sobre Ucrania, llevando a cabo un ataque masivo que se distingue por el uso de un número inusualmente alto de misiles y drones. La Fuerza Aérea ucraniana ha reportado esta escalada, indicando que los proyectiles van dirigidos a diversas regiones del país, incluyendo el norte, el centro, el sur y el oeste. Este asalto se produce justo antes de una importante ronda de negociaciones en Ginebra entre delegados de Kiev, Moscú y Washington, lo que añade una capa de tensión a la ya volátil situación.
El Presidente Volodímir Zelenski había anticipado la posibilidad de este ataque, basándose en intel que su gobierno había recibido en días previos. Mientras los negociadores se preparan para buscar una solución pacífica al conflicto, el impacto de estos bombardeos se siente tanto militar como civilmente; en la ciudad de Odesa, por ejemplo, un ataque reciente dañó infraestructura y dejó a dos personas heridas.
Las autoridades ucranianas aún no han proporcionado detalles sobre las consecuencias de este último ataque aéreo, que comenzó en las primeras horas de hoy y continuó durante la mañana. La incertidumbre que envuelve a la población se mezcla con la determinación de resistir, mientras la guerra sigue marcando profundamente la vida cotidiana de millones de ciudadanos ucranianos.
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