Convertirse en concursante «Magnífica» de «Saber y ganar» es una meta codiciada en el mundo de los concursos televisivos. Alcanzar los 10.000 euros de premio no solo significa un reconocimiento en el programa de La 2, sino también la posibilidad de volver en los especiales. En 2026, la primera en lograr este estatus excepcional ha sido Clara, una madrileña de 36 años que, en un giro del destino, llegó al plató convencida de que no duraría más de un día… y ahora ya acumula 21 emisiones.
“Yo creía que no pasaba del primer programa”, asegura entre risas. Sin embargo, su participación ha ido más allá de lo esperado, consolidando su presencia y enfrentando cada pregunta con la misma mentalidad de ir “programa a programa”. Lo que comenzó como un deseo de compartir su pasión por el conocimiento se ha transformado en una emocionante travesía en la que ha encontrado en sí misma una fortaleza que desconocía.
Uno de los aspectos más destacados de su historia es el hecho de que durante varios programas coincidieron tres mujeres compitiendo simultáneamente, algo poco habitual en los casi 30 años de historia del programa, donde tradicionalmente ha predominado la presencia masculina. Para Clara, esta coincidencia es un símbolo de cambio y un aliciente para que más mujeres se animen a participar en formatos de concurso.
A pesar de haber alcanzado el estatus de «Magnífica», Clara mantiene la humildad como bandera. Su objetivo inmediato no es batir récords, sino completar una prueba que le ha resultado complicarla: «La calculadora». Ríe al recordar cómo ha celebrado su hito y comparte que la idea del premio es hacerlo en honor a sus hermanas, quienes han sido pilares en su vida. “Ellas son lo más importante que tengo”, dice con un brillo especial en los ojos.
Durante la entrevista, Clara recuerda que siempre ha sido una gran seguidora del programa, uno que empezó a ver desde niña, en conjunto con su familia. Esa tradición familiar ha influido profundamente en su deseo de participar. “Siempre me decían: ‘Tú tendrías que ir a Saber y ganar’”, comparte. El empujón definitivo llegó de su hermana Verónica, justo antes de que decidiera hacer su solicitud para participar.
La presión de competir en televisión es palpable, y Clara no lo oculta. “En casa tienes la comodidad del sofá y nadie te ve fallar,” explica. En el plató, la adrenalina convierte cada respuesta en un desafío. “Siempre digo medio en broma que yo nací nerviosa”, confiesa, pero esto no la ha detenido. En lugar de dejar que el miedo la paralice, ha decidido enfrentarse a sus temores con valentía.
La experiencia no solo ha sido un logro personal, sino que también la ha conectado con un equipo humano que ha superado sus expectativas. Conocer a Jordi Hurtado, para ella, fue como “entrar a su Disneylandia particular”. La cercanía del equipo, la amabilidad de las presentadoras y los otros concursantes han sido, para ella, un motor que la impulsa a seguir adelante.
De cara al futuro, Clara no descarta participar en otros concursos, aunque reconoce que programas como «Pasapalabra» exigirían un gran trabajo de preparación. En cambio, podría sentirse atraída por otros formatos más asequibles, donde el conocimiento sigue siendo el rey, pero la presión es un poco más manejable.
La llegada a la gran pantalla ha traído consigo una cierta dosis de fama que, aunque divertida, Clara maneja con naturalidad. Las interacciones con el público son, para ella, uno de los aspectos más agradables del concurso. Es común que personas mayores la reconozcan por la calle, elogiando su inteligencia, un comentario que, paradójicamente, la lleva a reflexionar sobre la inteligencia de los demás.
En un momento donde la visibilidad femenina en la televisión está en aumento, Clara se muestra como una defensora de que más mujeres se animen a conquistar espacios en los concursos. A medida que continúa su trayectoria en «Saber y ganar», sigue con la misma mentalidad que la ha llevado a este hito: programa a programa, sin perder de vista sus metas personales y, por supuesto, disfrutando de esta singular aventura que, para ella, se siente como un sueño hecho realidad.

















