Ricardo Arroyo lanza una contundente reflexión a sus compañeros tras su ingreso por estrés: ‘Te sientes abandonado’

Ricardo Arroyo, conocido por su icónico papel de Vicente Maroto en «La que se avecina», ha hecho una impactante reaparición tras tres años alejado del ojo público. En una reciente conversación telefónica con el programa «El tiempo justo», el actor barcelonés compartió una cruda realidad: lleva casi dos años internado en una clínica para tratar un severo cuadro de estrés y ansiedad. Su confesión ha dejado a muchos seguidores de la serie y a sus antiguos compañeros conmocionados.

Arroyo, quien se convirtió en un rostro familiar para el público, compartió que su descenso a esta complicada situación comenzó de manera abrupta, después de un ingreso en Urgencias que lo llevó a una serie de hospitalizaciones hasta llegar al centro en el que se encuentra actualmente. Con un coste que asciende a 3.000 euros mensuales, el actor confesó: “Me pudo el estrés. Llegó un momento en que dije: ‘Hasta aquí’”.

Lejos de culpar a la fama adquirida a raíz de su popular papel, Arroyo atribuyó su estado a la presión del trabajo constante. Describió su rutina como asfixiante, con largas jornadas de rodaje, noches cortas de descanso y el constante estudio de guiones, lo que finalmente lo llevó a descuidar tanto su salud como su vida familiar. “No tenía tiempo ni para la familia ni para descansar”, reconoció, exponiendo el coste emocional y físico de años en el centro de atención.

El «hombre cojín» de Mirador de Montepinar, siempre instalado en su sofá y con cerveza en mano, contrasta con la realidad detrás de las cámaras. Durante más de una década, Arroyo llevó un ritmo agotador que le pasó factura: ha sufrido mareos y ha tenido casi una veintena de caídas en la calle. “Tengo que vigilar los pasos para no marearme”, admitió, un reflejo de la lucha constante que ha mantenido en su vida cotidiana.

Sin embargo, lo que más resonó entre muchos fue su reflexión sobre el compañerismo en el mundo de la actuación. “Cuando tienes popularidad o estás trabajando, eres la hostia; en cuanto desapareces del grupo, nadie se acuerda de ti. Te sientes abandonado”, lamentó. Esta declaración toca un punto delicado en la industria, donde la fama puede ser efímera y el apoyo de los compañeros a menudo no es lo que parece.

A pesar de la carga emocional de su confesión, Arroyo no cierra la puerta a un posible regreso a la actuación. Reconoce que siente falta del ambiente de rodaje y la interacción con directores y compañeros, dejando abierta la posibilidad de volver a la pantalla en el futuro. “No doy por hecho el no volver”, expresó, mostrando una determinación que inspira aunque su viaje hacia la recuperación aún esté en progreso.

El caso de Ricardo Arroyo se suma a otros testimonios de intérpretes que han hablado sobre el desgaste que puede conllevar la profesión, planteando un debate sobre las presiones y desafíos que enfrentan quienes brillan en el mundo del entretenimiento. Por ahora, su prioridad es clara: salir adelante y recuperar su bienestar. «Mi lucha es salir», afirmó, mostrando no solo la lucha por su salud, sino también la esperanza de un nuevo comienzo.

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