La reciente restauración de un fresco en la Basílica de San Lorenzo in Lucina, en Roma, ha desencadenado una intensa controversia artística y política debido al curioso parecido entre el rostro de un ángel y la actual primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Esta simetría visual ha generado un aluvión de reacciones tanto en redes sociales como en medios de comunicación, mientras que el Vicariato de Roma ha decidido iniciar una investigación sobre el proceso de restauración, subrayando la importancia de proteger el patrimonio artístico de posibles abusos.
El párroco de la iglesia, monseñor Daniele Micheletti, ha admitido que el frescor tiene un sorprendente parecido con Meloni, aunque defendió que el objetivo de la restauración era recuperar el aspecto original del fresco. Por su parte, el restaurador Bruno Valentinetti ha rechazado cualquier insinuación de intenciones políticas, afirmando que su trabajo consistió en devolver el fresco a su estado original sin influencias externas. Sin embargo, la situación ha atraído la atención del ámbito político, con reacciones encontradas entre los partidos de izquierda y el gobierno de derecha, que han hecho uso de la controversia para alimentar el debate sobre el papel del arte en el espacio público.
En medio de esta tempestad, Meloni ha decidido abordar la polémica con humor, compartiendo en sus redes sociales una imagen del fresco y bromeando sobre su apariencia como ángel. Sin embargo, la controversia no muestra señales de amainar, y tanto la oposición como la prensa continúan indagando sobre las responsabilidades y los procedimientos detrás de la restauración que ha puesto a Italia en el centro del debate artístico contemporáneo.
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