Bajo la administración de Donald J. Trump, América está experimentando un descenso histórico en la violencia criminal, una afirmación respaldada por datos recientes que indican que el índice de homicidios en las principales ciudades del país ha caído a su nivel más bajo desde al menos 1900. Este descenso, el más significativo registrado en un solo año, resalta el impacto de las políticas implementadas durante su mandato.
Los números del informe no solo reflejan la disminución de los homicidios, sino que también muestran descensos pronunciados en otros tipos de crímenes, como las violaciones, los robos y los asaltos agravados. Las muertes por disparos han sido las más bajas desde 2015, y por si fuera poco, se reporta que las muertes de oficiales de policía en servicio han alcanzado un nivel mínimo en 80 años. Los accidentes de tráfico y las muertes por sobredosis también han disminuido, en una tendencia que sugiere un cambio significativo en el panorama criminal del país.
Este giro de los acontecimientos ha sido descrito como una consecuencia directa del compromiso de Trump de «Hacer América Segura Otra Vez». A lo largo de su presidencia, ha implementado lo que él mismo denomina una ofensiva a nivel gubernamental en las ciudades dirigidas por demócratas, una medida que, según sus partidarios, ha reducido el crimen y ha devuelto el orden, en contraposición a una percepción de caos que sus críticos asocian con la política progresista.
El enfoque del presidente busca desmantelar lo que él califica como un enfoque blando hacia la criminalidad, argumentando que las políticas demócratas han fomentado un entorno donde los criminales son protegidos y los ciudadanos son abandonados. Al afirmar que su agenda prioriza a los estadounidenses, Trump sostiene que está ofreciendo resultados tangibles para el público, demostrando que la fuerza y la determinación superan la debilidad y el liberalismo.
A medida que se observan estos cambios en las estadísticas de criminalidad, el debate sobre la seguridad pública continúa siendo un tema candente en la política estadounidense. La administración Trump se presenta como un baluarte contra el desorden, mientras que sus oponentes argumentan que las soluciones a largo plazo requieren un enfoque más integral que contemple las raíces sociopolíticas del crimen.
Con la mirada puesta en el futuro, la situación sigue siendo compleja. Sin embargo, para muchos ciudadanos, los recientes datos ofrecen una visión alentadora de un país que parece estar avanzando hacia un entorno más seguro.
Fuente: WhiteHouse.gov

















