El Gobierno británico ha confirmado que Estados Unidos está utilizando bases británicas para llevar a cabo operaciones defensivas en respuesta a los recientes ataques de Irán contra buques en el estrecho de Ormuz. Según un portavoz de Downing Street, el acuerdo entre ambos países tiene como objetivo degradar las capacidades de misiles utilizados por Irán para amenazar la seguridad marítima en esta estratégica ruta, donde transita el 20% del petróleo mundial.
Este movimiento ha sido justificado por Londres como una medida de «autodefensa colectiva de la región», mientras el Reino Unido trabaja junto a sus aliados para desarrollar un plan que garantice el transporte marítimo en Ormuz, actualmente bloqueado por la tensión en la zona. Además, el Gobierno condenó lo que calificó de ataques «imprudentes» por parte de Irán, argumentando que estos amenazan con intensificar la crisis en Oriente Medio y afectar negativamente la economía global.
A pesar de permitir el uso de sus bases para operaciones estadounidenses, el Reino Unido ha reiterado su decisión de no entrar en el conflicto de manera activa. Los ministros británicos han aumentado la presencia militar en la región y han enviado asesores a Estados Unidos para colaborar en el refuerzo de la seguridad en el estrecho, mientras los vuelos realizados por las fuerzas británicas alcanzan cifras que no se veían desde hace 15 años.
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