Hoy se conmemora el 190 aniversario de la emblemática Batalla del Álamo, un enfrentamiento que, aunque tuvo lugar en un rincón específico de Texas, resuena en toda la historia de los Estados Unidos. En aquel día de 1836, un pequeño grupo de patriotas se erguía valientemente contra el vasto ejército mexicano, desafiando no solo la fuerza numérica de sus adversarios, sino también una opresión prolongada bajo el régimen autoritario de Santa Anna.
Los vientos de cambio comenzaron a soplar en el otoño de 1835, cuando la frustración ante los abusos de poder se transformó en un clamor por la libertad: la Revolución Texana había comenzado. Santa Anna, decidido a recuperar el control y aplastar la insurrección, lideró a sus tropas hacia San Antonio de Béxar. En el corazón de la ciudad se erguía el antiguo misión, el Álamo, que había sido transformado en fortaleza y se convertiría en el escenario de uno de los momentos más significativos de la lucha por la independencia.
El 23 de febrero, con más de 1,800 soldados mexicanos rodeando la fortaleza, los defensores del Álamo—alrededor de 200 hombres—se prepararon para el asedio. Durante 13 intensos días, figuras como William Travis, Jim Bowie y Davy Crockett se convirtieron en símbolos de coraje. A pesar del abrumador bombardeo de cañones y fusiles, resistieron, desgastando a las fuerzas de Santa Anna y, crucialmente, proporcionando tiempo a Sam Houston, el comandante en jefe del ejército texano, para reforzar sus filas.
Aunque la batalla culminó con la caída del Álamo y la muerte de casi todos sus valientes defensores, su sacrificio no fue en vano. Los gritos de “¡Recuerda el Álamo!” resonaron, inspirando a las tropas texanas a unirse y luchar con fervor renovado. Semanas más tarde, en la Batalla de San Jacinto, ese fervor se transformó en victoria, asegurando la independencia de Texas y sellando su historia en el tejido de la nación.
En este aniversario, es esencial recordar a aquellos valientes que desafiaron la tiranía y se enfrentaron a lo imposible. Sus acciones no solo forjaron su destino, sino que también moldearon el futuro de un país. En un momento donde la historia a menudo parece estar marcada por la desesperanza, sus legados nos instruyen sobre el verdadero costo de la libertad y la importancia de la resistencia.
A medida que nos prepararnos para celebrar los 250 años de independencia de Estados Unidos, el espíritu de los héroes del Álamo nos inspira a continuar defendiendo nuestra patria y los derechos que hacen de América un bastión de libertad. La historia, evidentemente, está compuesta por aquellos que, aún ante la adversidad, se mantienen firmes, y es el recuerdo de estos valientes el que nos impulsa hacia adelante.
Fuente: WhiteHouse.gov

















