Este lunes, un grupo de palestinos ha comenzado a cruzar de Egipto hacia Gaza a través del paso de Rafah, que había permanecido cerrado durante dos años. La reapertura de este cruce es un hito significativo en el marco del plan de paz impulsado por el expresidente estadounidense Donald Trump y representa un momento de esperanza para muchas familias que buscan reunirse o recibir atención médica. Desde las primeras horas de la mañana, los palestinos llegaron a la zona internacional del paso y continúan realizando los trámites necesarios para su ingreso a Gaza.
Las imágenes de la llegada reflejan una mezcla de emoción y vulnerabilidad, con mujeres y niños siendo asistidos por miembros de la Media Luna Roja egipcia. El paso de Rafah tiene capacidad para procesar alrededor de 200 personas diariamente, pero solo permitirán el acceso a quienes cuenten con la aprobación de Egipto e Israel. Los controles de seguridad serán estrictos, ya que las autoridades israelíes tendrán la última palabra sobre quién puede entrar a su territorio.
En una vertiente humanitaria, se anticipa que más personas, incluidas aquellas con necesidades médicas, cruzarán hacia Egipto en lo que se considera una «fase piloto». Los hospitales en el norte del Sinaí están en alerta y preparan ambulancias para recibir a los heridos, mostrando la urgencia y la necesidad de atención médica inmediata. El restablecimiento de este cruce no solo rompe un aislamiento prolongado, sino que también subraya la fragilidad de la situación en Gaza, donde las vidas continúan dependiendo de decisiones políticas y logísticas complejas.
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