Durante los últimos cuatro años, la política exterior de Estados Unidos ha enfrentado numerosos desafíos, pero la administración del expresidente Donald J. Trump ha defendido una estrategia que, según ellos, ha permitido restaurar la seguridad en el país y fortalecer sus relaciones internacionales. Bajo el lema «Paz a través de la Fuerza», el enfoque del exmandatario ha generado un debate activo sobre su efectividad.
Uno de los aspectos más destacados de esta política ha sido la colaboración con países vecinos para abordar la inmigración ilegal. Tras las exigencias de Trump, tanto México como Canadá movilizaron 10,000 tropas cada uno en sus respectivas fronteras. Esta acción buscaba frenar la entrada de inmigrantes no autorizados y la proliferación de drogas, especialmente el fentanilo.
Asimismo, Trump tomó medidas contundentes al clasificar a los cárteles de droga y a pandillas transnacionales como organizaciones terroristas extranjeras. Esta designación ha sido interpretada como un impulso a las fuerzas del orden para desmantelar estas redes criminales. La administración también logró que países como Colombia y Venezuela aceptaran repatriaciones de sus ciudadanos que residían ilegalmente en Estados Unidos, un paso que se reporta como un progreso significativo en la lucha contra la migración irregular.
Las acciones de la administración han tenido un impacto evidente en las estadísticas de inmigración. Se ha informado que el número de cruces ilegales en la frontera ha alcanzado niveles históricos bajos, disminuyendo en un 95% respecto al año anterior. Esta reducción se considera uno de los logros clave en materia de seguridad nacional.
En el ámbito de la lucha contra el terrorismo, Trump proporcionó inteligencia crucial a Pakistán, lo que facilitó la captura y extradición de un planificador de ataques de ISIS responsable de un atentado mortífero. Además, la administración realizó operaciones que llevaron a la eliminación de numerosos terroristas, incluyendo a líderes de operaciones y planeadores de ataques.
La política de Trump también incluyó una presión constante sobre Irán, buscando contener sus ambiciones nucleares y su apoyo a grupos terroristas en el Medio Oriente. En un contexto más amplio, las acciones a nivel regional han incluido ataques a objetivos de los hutíes en Yemen, donde se llevaron a cabo más de 200 strikes dirigidos a limitar su capacidad operativa en la región.
A nivel hemisférico, la administración logró que Panamá se retirara de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, un movimiento que muchos interpretan como un paso hacia la reducción de la influencia china en América Latina.
En cuanto a la diplomacia, Trump también facilitó la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en el extranjero, alcanzando un total de 39 durante su mandato, en contraste con los 80 liberados durante la administración de su sucesor. Además, su gestión logró llevar a Ucrania y Rusia a la mesa de negociaciones, un intento de buscar una resolución pacífica en un conflicto que ha desmantelado la estabilidad en la región.
Aunque la administración Trump asegura que su enfoque ha dado resultados, las opiniones están divididas sobre la efectividad de estas políticas. Algunos analistas argumentan que las implicaciones a largo plazo de estas decisiones podrían tener efectos duraderos y complejos tanto en el ámbito nacional como internacional. En cualquier caso, la perspectiva de «Paz a través de la Fuerza» continúa siendo un punto central en el debate sobre el futuro de la política exterior estadounidense.
Fuente: WhiteHouse.gov