Anoche, en un emotivo reencuentro lleno de anécdotas y reflexiones, Carlos Sobera acudió a Collapse, el programa de TV3 que moderó su excompañero de Mediaset, Jordi González. La charla llevó a Sobera por un camino nostálgico, donde revivió momentos de su juventud y su decisión de estudiar Derecho, una elección que en su día consideró casi pragmática.
El presentador, conocido por su carisma y estilo único, reveló que tuvo la idea de estudiar Derecho no solo por su interés en el tema, sino porque consideraba que esta formación le permitiría «defenderse en muchos frentes». Sin embargo, no todo en su vida ha estado ligado a la ley. Mientras se sumergía en los estudios, también se entregó al teatro, una de sus pasiones desde muy joven. «Hice las dos cosas y, cuando terminé la carrera, mi padre estaba contento y yo terminé dedicándome a lo que me gustaba», comentó con una sonrisa, recordando esa dualidad entre su vocación artística y su formación académica.
La conversación, sin embargo, tomó un giro inesperado cuando Sobera mencionó su breve y peligrosa flirta con la judicatura. Aunque inicialmente se planteó opositar para convertirse en juez, el contexto de su entorno pesó en su decisión. «Pedí una beca al Gobierno vasco para hacer la oposición a juez, pero luego decidí renunciar», confesó, reflejando un momento de introspección que marcó su trayectoria.
La sombra del terrorismo de ETA, que dejó huellas profundas en Euskadi, hizo que su decisión fuese aún más relevante. Sobera recordó cómo uno de sus profesores, José María Lidón, fue asesinado por ser juez. Este trágico evento hizo que se replanteara lo que significaba dedicarse a la judicatura en un lugar donde la vida de los profesionales de la justicia estaba en constante riesgo. «Yo estudié Derecho y nunca vi una persona más maravillosa que él», expresó, dejando entrever el impacto que tuvo esa pérdida en su vida y en su entorno.
Ante la posibilidad de poner en peligro a su familia, Sobera decidió que no quería ser héroe y que el riesgo no valía la pena. «No es mi vocación y tampoco quiero ser héroe. Entonces no iba a meter a mi familia en un lío», reflexionó, demostrando una claridad y realismo que muchas veces se echan en falta.
Su amor por las artes, que prevaleció en su trayectoria, lo llevó a dedicarse a la televisión, donde ha cosechado éxitos que lo han convertido en un referente para muchas personas. En este encuentro en Collapse, Sobera no solo compartió su historia personal, sino también una perspectiva valiosa sobre la vida, la vocación y las decisiones que tenemos que tomar en momentos de incertidumbre.














