En un contexto de creciente tensiones comerciales y desafíos en la economía global, la administración estadounidense ha formalizado un enfoque agresivo para salvaguardar los intereses de las empresas y innovadores locales frente a lo que considera prácticas injustas por parte de gobiernos extranjeros. Un reciente memorándum dirigido a altos funcionarios como el Secretario del Tesoro, el Secretario de Comercio y el Representante de Comercio de EE. UU. establece una estrategia clara y determinada para enfrentar lo que se califica como «extorsión» y «multas injustas» impuestas a empresas estadounidenses operativas en el extranjero.
La economía digital estadounidense, impulsada por empresas tecnológicas líderes, ha alcanzado un tamaño considerable, superando al PIB de naciones como Australia y Canadá. Sin embargo, a medida que estas empresas prosperan, también enfrentan un marco regulatorio y fiscal cada vez más hostil en diversos países. Desde la implementación de impuestos sobre servicios digitales (DSTs) en varios estados europeos, hasta regulaciones restrictivas que limitan la competitividad global de las empresas estadounidenses, el memorándum enfatiza que la administración no permitirá que estas tácticas socaven la prosperidad nacional.
El documento destaca que, desde 2019, varios socios comerciales han adoptado DSTs que, según afirmaciones de funcionarios extranjeros, están diseñadas para «saquear» a las empresas estadounidenses. Estas medidas no solo aumentan los costos operativos, sino que también ponen en tela de juicio la soberanía estadounidense, al obligar a las empresas a cumplir con regulaciones intrusivas que favorecen a competidores locales.
Como parte de la nueva política, la administración se compromete a tomar medidas enérgicas contra cualquier carga fiscal o regulatoria que se perciba como discriminatoria o que busque transferir recursos significativos de las empresas estadounidenses a gobiernos extranjeros o entidades locales favorecidas. Esto incluye la posibilidad de imponer aranceles y otras acciones correctivas.
Los responsables designados para la ejecución de esta política, entre ellos el Representante de Comercio, tienen la tarea de evaluar las prácticas comerciales de naciones específicas, incluidos aquellos que han implementado DSTs. El enfoque sistemático incluye la identificación de regulaciones que obstaculizan el crecimiento de las empresas estadounidenses y la investigación de posibles violaciones a la propiedad intelectual.
El memorándum también otorga a las agencias federales la responsabilidad de investigar si existen medidas fiscales que perjudiquen a empresas estadounidenses en la economía digital y determinar si esas medidas son compatibles con tratados fiscales existentes. Además, se establece un mecanismo para que las empresas informen sobre prácticas fiscales o regulatorias que las afecten desproporcionadamente.
A medida que la economía digital continúa evolucionando y enfrentando nuevos retos, este enfoque decididamente nacionalista de la administración podría redefinir el panorama del comercio internacional. La respuesta estadounidense se caracterizaría por una defensa activa de sus intereses económicos, marcando un cambio notable en la forma en que el país enfrenta las dinámicas comerciales globales. La implementación de estas políticas y su efectividad serán observadas de cerca por analistas, empresas y gobiernos de todo el mundo, mientras los debates sobre la justicia comercial y la competitividad global se intensifican.
Fuente: WhiteHouse.gov