El presidente Donald J. Trump ha firmado hoy una orden ejecutiva que pone en marcha una investigación sobre cómo las importaciones de cobre están amenazando la seguridad nacional y la estabilidad económica de Estados Unidos. Esta medida se realiza en medio de crecientes preocupaciones sobre la dependencia del país en fuentes externas de este metal esencial.
El decreto, que instruye al secretario de Comercio a iniciar una investigación bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión del Comercio de 1962, tiene como objetivo evaluar los riesgos para la seguridad nacional derivados de la creciente dependencia de Estados Unidos respecto al cobre importado en todas sus formas. La investigación culminará en un informe que identificará las vulnerabilidades en la cadena de suministro de cobre y ofrecerá recomendaciones para fortalecer la industria doméstica.
El presidente Trump ha subrayado que la sobredependencia de cobre extranjero puede poner en peligro las capacidades de defensa del país, así como su infraestructura y su innovación tecnológica. El cobre no solo es fundamental para la industria, sino que también juega un papel crucial en aplicaciones de defensa, infraestructura y tecnologías emergentes, incluyendo energía limpia, vehículos eléctricos y electrónica avanzada. De hecho, el cobre es el segundo material más utilizado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos.
A pesar de contar con reservas significativas de cobre, la capacidad de fundición y refinación del país es significativamente menor en comparación con competidores globales, como China, que controla más del 50% de la capacidad de fundición a nivel mundial. En la actualidad, Estados Unidos no se encuentra entre los cinco primeros países en esta capacidad. La dependencia del cobre importado ha crecido de casi 0% en 1991 a un 45% en el consumo proyectado para 2024, lo que agrava los riesgos para la seguridad de la cadena de suministro.
La orden ejecutiva se inscribe en una serie de esfuerzos más amplios de la administración Trump para garantizar que la política comercial de Estados Unidos sirva a los intereses a largo plazo de la nación. Desde su primer día de mandato, el presidente Trump ha promovido una política comercial «America First», señalando la necesidad de recapacitar la economía estadounidense al cerrar vacíos legales y restaurar tarifas significativas sobre productos estratégicos como el acero y el aluminio. Además, se ha implementado un arancel adicional del 10% a las importaciones provenientes de China.
La nueva medida también forma parte de un enfoque más amplio para salvaguardar la innovación estadounidense y mitigar posibles prácticas comerciales desleales en el ámbito digital y otros sectores por parte de gobiernos extranjeros.
Fuente: WhiteHouse.gov