En Malta, un país conocido por su elevada densidad vehicular, el gobierno ha lanzado una propuesta innovadora para reducir el tráfico: ofrecer incentivos económicos a los jóvenes para que renuncien a conducir durante cinco años. Esta iniciativa, que comienza en las próximas semanas, está dirigida a personas de entre 18 y 30 años que ya poseen un permiso de conducir y establece un pago de hasta 25.000 euros en total, distribuidos en cinco años, a cambio de dejar de utilizar su vehículo.
La congestión en Malta ha alcanzado niveles insostenibles, con un incremento diario de más de 30 vehículos nuevos, lo que ha llevado a las autoridades a explorar soluciones alternativas. El proyecto, cuyo presupuesto asciende a 25 millones de euros, permitirá que hasta 1.000 jóvenes se beneficien, aunque no todos podrán acceder, ya que se excluye a aquellos cuyos empleos dependen del coche. Además, los beneficiarios deberán entregar su carnet al aceptar el incentivo y cumplir estrictamente la condición de no conducir.
El debate en la sociedad maltesa es intenso. Mientras algunos ven esta propuesta como una respuesta creativa a un problema urgente, otros cuestionan su efectividad, argumentando que numerosos jóvenes que podrían optar por la medida ya no utilizan su coche con frecuencia. Las sanciones para quienes incumplan las condiciones del programa son severas, incluyendo la devolución del dinero y multas, lo que añade un componente de rigor a la iniciativa. Al finalizar el período de prohibición, aquellos que deseen obtener de nuevo su licencia deberán pasar por un proceso adicional, lo que presenta un filtro extra en un contexto ya complejo.
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