Por qué los descuentos engañan nuestra percepción del precio: 6 reglas para comprar con cabeza

A la hora de comprar, los descuentos tienen un poder muy fuerte sobre nuestra cabeza. Ves un precio tachado, un porcentaje enorme en rojo y, de repente, algo que no estaba en tu lista se convierte en una oportunidad. Esta situación no es por casualidad, ya que las rebajas están diseñadas para activar atajos mentales: comparas rápido, decides rápido y compras por emoción, en vez de por necesidad. El problema de todo esto, es que no siempre ese ahorro coincide con el ahorro real, sino que en muchos casos se producto todo lo contrario.

La forma más común de engañar nuestra percepción del precio es el ancla. Primero te muestran una cifra elevada y luego una baja. Ante esa imagen, el cerebro toma la primera de ellas como referencia, aunque ese no sea el precio habitual. También influye la urgencia que te empuja a decidir de forma rápida por miedo a perder una oportunidad de oro para comprar algo a un precio más bajo. Comprar con cabeza no significa dejar de aprovechar ofertas, sino entender cómo funcionan y poner un poco de método antes de sacar la tarjeta.

Para evitar comprar dejándonos llevar por ofertas, queremos compartir con vosotros algunas reglas para comprar con cabeza.

No comprar por impulso

La primera regla parece obvia, pero es la más difícil de aplicar en plena campaña de descuentos. El impulso suele aparecer cuando el mensaje no va al producto, sino a la emoción: “últimas unidades”, “solo hoy”, “rebaja histórica”. En ese momento, el objetivo ya no es elegir, sino reaccionar. Si quieres evitarlo, lo más práctico es parar un momento, aunque sea un minuto, para romper con el automatismo y volver a coger el control de la situación. Esto nos puede ayudar a discernir si necesitamos ese producto o no.

Verificar el precio real con la ayuda de idealo

Una oferta solo es buena si el precio actual es realmente bajo en comparación con el precio habitual. Y aquí es donde conviene mirar más allá del cartel. En internet es muy fácil inflar el precio de ante o jugar con variaciones de modelos para que parezca que el descuento es mayor. Por eso, la segunda regla es comprobar la evolución del precio y no quedarse con la etiqueta. Herramientas como idealo sirven como ejemplo claro, porque permiten ver un historial orientativo del precio de muchos productos y entender si la rebaja es real o si el artículo ya rondaba cifras parecidas hace semanas.

Además, idealo permite crear alertas de precio, y esa función cambia por completo la forma de comprar. En lugar de perseguir descuentos, defines el precio que te parece razonable y esperas a que llegue. Es una forma sencilla de evitar compras precipitadas y de no caer en la trampa del ahora o nunca. Cuando compras con una alerta, compras porque el precio se ajusta a tu criterio, no porque te han empujado con un temporizador.

Pregúntate si lo necesitas de verdad

Otra de las reglas que siempre deberíamos tener presente es pensar si realmente necesitamos ese producto o no, o si solo nos sentimos atraídos por él a causa del precio marcado en la oferta. Esta simple pregunta te puede ayudar a abrir los ojos y ver si realmente lo utilizaremos en un corto periodo de tiempo. Todo el mundo sabe, que si decimos que ya lo usaremos, a la larga esto no es así, quedando en el olvido para siempre.

Usa la regla de las 48 horas

Esta regla funciona especialmente bien con compras medianas o grandes, y también con productos que no son urgentes. Consiste en algo simple: cuando te llame una oferta, date 48 horas antes de comprar, para que tu cabeza deje de reaccionar al estímulo del descuento y vuelva a evaluar con calma. Muchas veces, tras dos días, el producto pierde encanto. Otras veces, sigue encajando, y entonces compras con más seguridad.

Lo interesante es que la regla de las 48 horas también reduce el arrepentimiento posterior. Si compras después de haber esperado, es menos probable que sientas que te dejaste llevar. Y si durante esas 48 horas vuelves a mirar el producto varias veces, te sirve como señal: quizá sí lo quieres, pero ahora lo quieres por decisión, no por impulso.

Define un presupuesto antes de mirar ofertas

Comprar por impulso suele llevar a la situación de gastar más de lo que realmente queremos. Para evitar esto, resulta de gran utilidad establecer un límite de dinero que gastaremos. Si ya tienes decidido cuánto puedes gastar en tecnología, ropa o hogar, las ofertas se vuelven más fáciles de filtrar: lo que se sale del presupuesto deja de ser “tentador” y pasa a ser “no toca”.

Además, el presupuesto evita un error clásico: comprar varias cosas pequeñas porque “son chollos” y terminar gastando más que si hubieras comprado una sola cosa realmente útil.

Compara precios y calidad, no solo el descuento

La última regla es la que más dinero ahorra a largo plazo. Un precio bajo puede salir caro si el producto no cumple o es de mala calidad. A la hora de comparar la calidad, no hace faltar se un experto, pero sí que podemos fijarnos en los materiales utilizados, las garantías que pueda ofrecer o las reseñas que tenga el producto. También es interesante comparar entre diferentes tiendas el mismo producto, para ver en cual puede resultar mejor hacer la compra.

Estas reglas que os hemos traído hoy están pensadas para evitar comprar por impulso y sí por necesidad. Esta es sin duda la verdadera compra inteligente, comprando lo que realmente necesitamos sin dejarnos llevar por las campañas de rebajas.

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