Cuando Elon Musk afirmaba que SpaceX jamás pisaría el parqué, Wall Street se mordía los puños. Ahora, el propio magnate ha dado el paso: la compañía acaba de presentar su solicitud de salida a bolsa ante la SEC, según ha detallado Pablo Gil Trader en su último vídeo análisis. Y no hablamos de una OPV cualquiera. Las cifras preliminares que maneja el mercado apuntan a que la mayor salida a bolsa de la historia podría producirse el próximo 12 de junio en el Nasdaq bajo el ticker SPCC, con Goldman Sachs, Morgan Stanley y JP Morgan al frente de la colocación. Pero lo realmente explosivo no es SpaceX en sí, sino el síntoma que representa: una nueva fiebre financiera global donde las compañías que más dinero pierden son, precisamente, las más deseadas.
El giro de Musk: SpaceX se prepara para hacer historia en bolsa
Durante años, el creador de Tesla defendió que prefería mantener sus empresas lejos de la presión trimestral de los mercados. Sin embargo, todo cambió esta misma semana. Pablo Gil explica en su canal que la solicitud oficial de la firma aeroespacial ya está registrada y que, si las condiciones se mantienen, estaríamos ante un debut bursátil que podría succionar cantidades históricas de capital. Los datos filtrados sugieren una valoración estratosférica —cercana al billón de dólares— para una empresa que, según los documentos, reconoce pérdidas multimillonarias en sus últimas cuentas.
La IA no es software: es infraestructura, electricidad y mucho capital
Para entender por qué los inversores se pelean por empresas deficitarias, el analista propone un cambio de paradigma. La vieja economía digital —Google, Facebook, Netflix— crecía a coste marginal casi cero una vez creado el software. La inteligencia artificial moderna, en cambio, es pura industria intensiva en capital. Cada consulta que hacemos a ChatGPT o a Grok activa decenas de miles de chips especializados en centros de datos que consumen electricidad a niveles industriales. Esa factura energética y de computación es la que está detrás de las cifras rojas que muchos todavía no comprenden.
OpenAI: ingresos que se multiplican por 20 y unas pérdidas que asustan
Pablo Gil expone el caso más extremo: OpenAI. La compañía facturó unos 1.000 millones de dólares en 2023, 3.700 en 2024 y al cierre de 2025 ya superaba los 20.000 millones anualizados. Un crecimiento sin precedentes en la historia tecnológica. Pero aquí llega el dato demoledor que cita el vídeo a partir de estimaciones de Deutsche Bank: OpenAI podría acumular pérdidas cercanas a los 143.000 millones antes de alcanzar rentabilidad positiva. Las proyecciones internas de flujo de caja libre muestran un agujero especialmente profundo en 2027 y 2028, cuando las inversiones en chips de NVIDIA y centros de datos se disparen.
Stargate: la aspiradora de liquidez que podría costar más que el programa Apolo
Y todavía hay un escalón más arriba. El analista recuerda que el megaproyecto de infraestructura IA conocido como Stargate —impulsado por OpenAI, Microsoft, Softbank y Oracle— podría movilizar entre 100.000 y 500.000 millones de dólares a largo plazo. Para ponerlo en contexto, todo el programa Apolo ajustado por inflación costó alrededor de 250.000 millones. Pablo Gil advierte: estas cifras convierten a las próximas OPVs en auténticas aspiradoras de liquidez mundial, capaces de redistribuir el capital dentro de Wall Street a una escala nunca vista.
SpaceX es simplemente el síntoma visible de algo mucho más grande. Estamos entrando en una nueva fase de capitalismo tecnológico, una fase donde la inteligencia artificial ya no es solo software.
— Pablo Gil Trader
¿Revolución industrial o burbuja tecnológica?
La pregunta que sobrevuela todo el análisis es si nos encontramos ante el nacimiento de la próxima revolución industrial o ante una reedición de la burbuja puntocom, donde el mercado pagaba cualquier precio por una buena narrativa. Pablo Gil no tiene una respuesta cerrada, pero sí señala un hecho incómodo: la inmensa mayoría del dinero necesario para financiar esta carrera aún no está sobre la mesa. Y cuando compañías como OpenAI, Antropic o la propia SpaceX salgan a bolsa, la lucha por captar ese capital global —fondos soberanos, pensiones, grandes gestoras— podría tensar los mercados de una forma que hoy apenas imaginamos.
Lo que esto significa para tu dinero
Me quedo con una idea que recorre todo el vídeo: el inversor particular ya no solo compra acciones; compra una visión de futuro donde la infraestructura física es la nueva materia prima. La volatilidad en estos valores promete ser extrema, porque las pérdidas no serán pequeñas y los horizontes de rentabilidad se miden en lustros. Pero si el pronóstico de Pablo Gil se cumple, el capitalismo tecnológico que viene no se parecerá en nada al de los últimos veinte años. Y eso, para quien entienda el juego, es una oportunidad histórica… o un riesgo igual de histórico.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Pablo Gil Trader en YouTube.

















