El anuncio de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas (ONDCP) de la Casa Blanca marca el lanzamiento de una ambiciosa estrategia del gobierno del expresidente Donald Trump, que aborda directamente la crisis de drogas que afecta a Estados Unidos. Este plan se presenta como un enfoque coordinado para combatir el uso de drogas ilícitas y sus devastadoras consecuencias, particularmente la mortalidad por sobredosis, un problema creciente en el país.
El documento destaca seis prioridades fundamentales que la administración pretende implementar en su primer año: reducir las muertes por sobredosis, asegurar la cadena de suministro global contra el tráfico de drogas, detener el flujo de drogas a través de las fronteras, prevenir el uso de drogas desde sus inicios, proporcionar tratamiento efectivo que conduzca a una recuperación a largo plazo e innovar en investigación y recopilación de datos para respaldar las estrategias de control de drogas.
Jon Rice, funcionario encargado de la ONDCP, subrayó la gravedad de la situación, afirmando que «los terroristas, los cárteles y otros traficantes de drogas están quitando cientos de miles de vidas estadounidenses envenenándolas por lucro». Rice enfatizó que esta cruzada representa un esfuerzo sin precedentes y que busca no solo erradicar el tráfico de drogas, sino también responder a la crisis de adicciones que ha devastado comunidades enteras.
El enfoque adoptado por la administración no solo se limita a la aplicación de la ley. Reconociendo la complejidad del trastorno por uso de sustancias, el plan incluye una profunda énfasis en la prevención y la creación de acceso a servicios de recuperación. La colaboración con diversos sectores, incluyendo las fuerzas del orden, proveedores de servicios de salud y organizaciones comunitarias, es vista como crucial para el éxito del programa.
Además, se recuerda que la administración ya ha dado pasos significativos mediante una serie de órdenes ejecutivas, centradas en la seguridad fronteriza y la lucha contra organizaciones terroristas y de tráfico de drogas. Estos esfuerzos apuntan hacia la identificación y responsabilidad de aquellos que agravan la circulación de drogas en el país.
A medida que el contexto del tráfico de drogas evoluciona, la política de control de drogas del expresidente Trump está diseñada para adaptarse a los desafíos cambiantes, con el objetivo de avanzar hacia un futuro más seguro y saludable para todos los estadounidenses. El compromiso con políticas contundentes y una respuesta integral se perfila como el camino a seguir en la lucha contra la epidemia de drogas en el país. La publicación del documento completo de las prioridades de política de drogas proporciona una visión detallada de este enfoque estratégico y sus objetivos a corto y largo plazo.
Fuente: WhiteHouse.gov