La Gerencia de Atención Integrada de Albacete, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), puso en marcha el pasado mes de junio el Programa de Optimización de Antibioticoterapia (PROA), una iniciativa nacional que propone un cambio de cultura en el uso de los antibióticos y en la que el Servicio regional de salud está implicada desde principios de año con una estrategia regional.

Albacete se adhirió a la estrategia regional gracias a la implicación de un grupo de profesionales de los servicios de Medicina Interna, Unidad de Enfermedades Infecciosas, Farmacia Hospitalaria, Medicina Preventiva, Microbiología y Medicina Intensiva, equipo motor al que ya se han unido el resto de servicios del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, en estos cinco meses de recorrido del programa.

Hasta el momento, se realizó el seguimiento de más de 200 pacientes en los que el equipo PROA analiza la prescrición efectuada por el médico responsable del paciente. En un 91 por ciento de los casos, los médicos prescriptores aceptan las recomendaciones del equipo PROA, lo que permite adaptar a cada paciente el antibiótico más adecuado a su proceso, así es posible realizar un mejor uso de los diferentes medicamentos y se evita que aparezcan resistencias a los mismos.

Estas recomendaciones han permitido disminuir, en este periodo, el consumo de antimicrobianos, concretamente de carbapenémicos, en un 54 por ciento. Estos antibióticos constituyen el último recurso terapéutico para unos determinados gérmenes multirresistentes, por lo que es fundamental realizar un buen uso de los mismos para disminuir posibles resistencias y aumentar su eficacia, cuando se necesiten.

El descubrimiento e introducción de los antibióticos supuso uno de los mayores avances de la medicina, tanto por sus efectos directos como indirectos. Sin embargo, se ha comprobado que los microorganismos pierden con el tiempo su sensibilidad natural a estos agentes a través de la selección y transmisión de diversos mecanismos de resistencia. Hasta hace poco, esta pérdida de sensibilidad ha sido resuelta mediante nuevos antimicrobianos pero las escasas perspectivas de desarrollo de estos indican que este modelo no puede mantenerse.

El éxito en el tratamiento de las infecciones graves radica en la elección correcta del antimicrobiano, junto a la adherencia al mismo. En la práctica clínica, cada vez se hace más difícil acertar en la elección empírica de un antimicrobiano activo en pacientes con infecciones de nivel grave, y esto tiende a conducir a peores resultados clínicos.

Este problema ha sido reconocido desde hace años por múltiples instituciones científicas, sanitarias y políticas a nivel mundial, siendo considerado actualmente uno de los principales problemas de Salud Pública. Esto ha motivado el diseño e implantación de estrategias dirigidas al desarrollo y comercialización de nuevos antimicrobianos, optimizar los mecanismos de control de la infección en Centros Sanitarios y en el desarrollo de programas de optimización en el uso de los antimicrobianos (PROA).

Los PROA son programas de mejora de calidad, avalados por la propia institución y organismos regionales, nacionales e internacionales y deben se liderados por un equipo multidisciplinar con conocimientos científicos-técnicos en el uso de antimicrobianos y en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades infecciosas. Sus objetivos deben ser alargar la vida útil de los antimicrobianos ya existentes, obtener los mejores resultados clínicos en pacientes hospitalizados, minimizar los efectos adversos relacionados con su uso, incluyendo la aparición y diseminación de resistencias, y garantizar la utilización de tratamientos coste-efectivos.