Amazon Web Services (AWS) presentó el 15 de enero de 2026 su AWS European Sovereign Cloud, una nube que la compañía describe como “independiente” para Europa: ubicada completamente dentro de la Unión Europea y separada física y lógicamente de otras Regiones de AWS. El despliegue arranca con una primera Región en Brandenburgo (Alemania) y, en paralelo, AWS planea ampliar su alcance con Zonas Locales Soberanas en Bélgica, Países Bajos y Portugal, con la idea de cubrir requisitos especialmente estrictos de residencia de datos, aislamiento y baja latencia.
El anuncio llega acompañado de una promesa de inversión relevante: Amazon afirma que destinará más de 7.800 millones de euros a esta iniciativa en Alemania y vincula el proyecto a un impacto anual de 2.800 empleos equivalentes a tiempo completo, además de una aportación estimada de 17.200 millones de euros al PIB alemán en su horizonte de planificación. La propuesta, además, busca evitar el estigma de “nube recortada” para entornos regulados: AWS asegura que el catálogo inicial superará los 90 servicios en categorías como computación, almacenamiento, redes, seguridad, bases de datos e Inteligencia Artificial.
Hasta aquí, el relato de capacidad y músculo industrial. Lo que convierte el lanzamiento en un asunto político y estratégico es la palabra que AWS coloca en primera línea: soberana. Y ahí, precisamente, empieza la discusión.
Qué promete AWS: datos y metadatos en la UE, operación europea y continuidad ante escenarios extremos
AWS sostiene que su nube soberana está diseñada para organizaciones que requieren garantías adicionales frente a las Regiones ya existentes en Europa. Entre los elementos que destaca figuran:
- Operación por residentes de la UE, con una estructura de gobernanza localizada.
- Residencia completa de datos y metadatos dentro de la UE, incluyendo componentes como gestión de identidades y accesos, facturación y medición de uso.
- Aislamiento técnico reforzado, apoyado en su arquitectura de seguridad y mecanismos de cifrado y protección de claves.
- Continuidad operativa incluso en escenarios de disrupción de comunicaciones con el exterior, un guiño explícito a riesgos geopolíticos que hasta hace pocos años sonaban a ciencia ficción.
La clave es que AWS no solo vende “dónde se guardan los datos”, sino también “cómo se gobierna la operación” y “qué ocurre si el mundo se complica”. Esa narrativa encaja con una preocupación creciente en Europa: no depender de decisiones externas cuando se trata de información sensible, servicios públicos o infraestructuras críticas.
El punto crítico: la soberanía no es solo geografía, también es jurisdicción y control corporativo
La crítica principal a este tipo de iniciativas —y la que más se repite en el debate europeo— es que residencia de datos y soberanía plena no son sinónimos. Para muchos responsables de cumplimiento y expertos en estrategia digital, la soberanía real se mide en varias capas:
- Ubicación y control técnico del dato (dónde reside, quién administra claves, qué se audita).
- Operación y gobernanza (quién opera el servicio, bajo qué procesos y qué supervisión).
- Jurisdicción y control último (qué leyes pueden imponerse a la empresa matriz y quién manda, en última instancia, sobre el proveedor).
AWS puede reforzar de forma notable las dos primeras capas dentro de la UE. Pero el tercer nivel es el que mantiene encendida la polémica: AWS pertenece a Amazon, una empresa de Estados Unidos, y eso implica exposición a marcos legales y dinámicas políticas estadounidenses. En las coberturas internacionales del anuncio, aparece de forma recurrente el trasfondo del CLOUD Act y la inquietud europea sobre la posible capacidad de las autoridades de EE. UU. para requerir acceso a datos controlados por empresas estadounidenses, incluso si esos datos se alojan fuera del país.
En términos sencillos: AWS puede construir un “perímetro europeo” muy sólido, pero no puede cambiar su “pasaporte corporativo”. Y, para quienes equiparan soberanía a independencia jurídica total, esa diferencia lo es todo.
Tabla: dos formas de entender “soberanía” en la nube
| Enfoque | Qué prioriza | Ventaja principal | Duda habitual |
|---|---|---|---|
| Soberanía operativa (modelo “instancia UE” del hiperescalar) | Operación local, residencia de datos y metadatos, auditoría | Acceso a un catálogo muy amplio y escalable con más controles europeos | La matriz y el marco jurídico del proveedor siguen siendo no europeos |
| Soberanía de origen (proveedor europeo nativo) | Propiedad europea, jurisdicción europea y operación en la UE | Menor exposición a conflictos de leyes extracomunitarios y narrativa soberana más coherente | Menos “ecosistema” que un hiperescalar, y necesidad de integrar más piezas |
El contrapunto europeo: proveedores nativos que presumen de soberanía “de origen”
En paralelo a los hiperescaladores, Europa cuenta con proveedores que llevan años defendiendo un enfoque distinto: la soberanía no se “añade” como una capa, sino que viene de serie porque la empresa, la operación y la jurisdicción están en Europa.
En ese grupo suelen citarse nombres como OVHcloud (con sede en Francia), Hetzner (empresa alemana) o Stackscale (proveedor europeo especializado en infraestructura cloud y bare metal, integrado en Grupo Aire), entre otros muchos actores regionales y verticales. Estos proveedores no compiten solo por precio o rendimiento: compiten por una idea de soberanía asociada a control europeo del proveedor y menor exposición a marcos extraterritoriales.
Ahora bien, incluso aquí conviene matizar un punto para el lector generalista: “ser europeo” no significa que todo sea automáticamente “100 % soberano” en cualquier definición posible. Por ejemplo, un proveedor puede ser europeo y, aun así, operar centros de datos o presencia comercial fuera de Europa; o puede tener dependencias tecnológicas globales (hardware, firmware, cadenas de suministro). La diferencia es que, para quienes priorizan el “control corporativo europeo”, estos proveedores parten con ventaja: el centro de decisión, la propiedad y el grueso de la gobernanza se sitúan en Europa.
Qué cambia para empresas y administraciones: menos blanco o negro, más gestión de riesgos
El lanzamiento de la AWS European Sovereign Cloud refleja una realidad: la soberanía digital ya no es un eslogan, es un requisito que condiciona contratos, auditorías y decisiones de inversión. La consecuencia práctica es que las organizaciones deberán escoger con mayor precisión qué entienden por soberanía:
- Si el objetivo es maximizar servicios y escala con controles adicionales de residencia y operación local, las propuestas soberanas de los hiperescaladores ganan atractivo.
- Si la prioridad es reducir al máximo el riesgo jurisdiccional y alinear proveedor y control con Europa, los proveedores europeos nativos ganan peso en la conversación.
En 2026, la pregunta ya no es si habrá nube en Europa. La pregunta es qué tipo de dependencia está dispuesta a aceptar Europa cuando la nube se convierte en infraestructura estratégica.
Preguntas frecuentes
¿Qué implica “soberanía de datos” para una pyme europea que usa servicios cloud?
Implica, como mínimo, poder elegir región, residencia del dato y controles de acceso. En sectores regulados, también pesa dónde residen metadatos, quién opera el servicio y qué auditorías existen.
¿Por qué se cuestiona que un proveedor estadounidense pueda ofrecer soberanía europea “real”?
Porque la soberanía no solo se define por ubicación del CPD: también por la jurisdicción aplicable y el control corporativo último del proveedor.
¿Qué ventajas suelen destacar los proveedores europeos como OVHcloud, Stackscale o Hetzner en este debate?
Su principal argumento es el “origen europeo”: empresa bajo control europeo, con gobernanza y operación alineadas con normativa de la UE, lo que reduce el riesgo de conflictos de leyes extracomunitarios.
¿Cómo decidir entre una nube “soberana” de un hiperescalar y un proveedor europeo nativo?
Depende del perfil de riesgo: criticidad de los datos, requisitos regulatorios, necesidad de servicios avanzados, estrategia de continuidad y tolerancia a dependencias jurídicas fuera de la UE.

















