El miércoles 25 de febrero fue un día especial para Sandra Golpe, quien, tras ser reconocida con la Medalla de Andalucía, decidió pasar la tarde en el popular programa «El Hormiguero». A pocas horas de recibir uno de los mayores honores en su tierra, la periodista se sentó con Pablo Motos y los famosos insectos animatrónicos, Trancas y Barrancas, para compartir risas y reflexiones.
Durante su aparición en el show, Golpe no solo celebró su galardón, sino que también destacó la impresionante trayectoria de «Antena 3 noticias», el informativo que dirige y que lleva 96 meses siendo líder en audiencia. Motos aplaudió sus logros, recordando la última vez que el programa logró alcanzar una cuota de pantalla histórica del 26,3%, una cifra que no se veía desde 2007. Con más de 2.5 millones de espectadores, ese día marcó un hito en la historia del canal, algo que Golpe sigue con gran interés y responsabilidad.
Sin embargo, el tono de la conversación no se limitó solo a la conquista profesional y la celebración personal. La realidad política del país también ocupó un espacio importante en el diálogo. Motos comentó sobre lo abrumador del panorama informativo, preguntándose cómo no hay tiempo para enfadarse con las continuas noticias negativas que inundan los medios. Golpe, con su característica sinceridad, reflexionó sobre la incertidumbre que puede generar el clima político actual, sugiriendo que la situación no es alentadora. «¿Te das cuenta de que vivimos en un estado de incertidumbre por los líderes que tenemos políticos?», preguntó, enfatizando la polarización que afecta tanto a la sociedad española como a la internacional.
Su análisis incluyó críticas a los extremos políticos: violencia y descontento en la izquierda y ambigüedad y divisiones dentro de la derecha. Esta mirada aguda sobre la política contemporánea, combinada con su humor y autenticidad, resonó con los espectadores, quienes se sintieron reflejados en su diagnóstico.
Siguiendo con esta línea, Golpe utilizó la figura del presidente estadounidense Donald Trump como símbolo de emergencia e inquietud política, sugiriendo que los tiempos actuales son caóticos y que la incertidumbre parece haberse convertido en la norma. «Estamos abonados a vivir en estado de alerta, de que cada semana tiene que pasar algo y si no pasa nada ya es como raro», concluyó.
Todo esto ocurrió mientras la emoción por su reciente reconocimiento aún latía en su voz. La periodista, visiblemente emocionada, compartió que había pasado la tarde llorando de felicidad tras recibir la Medalla de Andalucía, un tributo a su labor y dedicación. La mezcla de su éxito profesional y la complejidad emocional del momento le dio un sabor especial a su visita al programa, convirtiéndola en una velada memorable tanto para ella como para los televidentes.

















