Hoy, el Presidente de los Estados Unidos se une a millones de cristianos en el país y alrededor del mundo para celebrar la Epifanía, una festividad que evoca la manifestación gloriosa de Jesucristo como el Redentor de la humanidad, Príncipe de Paz y Salvador del mundo. Este día sagrado, uno de los más antiguos y reverenciados en la fe cristiana, revive las promesas que se remontan siglos antes del nacimiento de Jesús, cuando el profeta Isaías habló sobre la luz que guiaría a las naciones: “Las naciones caminarán a tu luz, y los reyes, a tu claridad resplandeciente”.

La historia de la Epifanía nos transporta a una pequeña aldea, Belén, donde tres sabios de Oriente, guiados por una estrella brillante, se embarcan en una travesía para encontrar al Niño Dios. Su primer destino, sin embargo, es el palacio del rey Herodes, donde, llenos de esperanza, preguntan: “¿Dónde está el rey recién nacido de los judíos?”. Herodes, temeroso de perder su trono, desestima sus preguntas, pero los sabios, impulsados por su fe y la luz del cielo, continúan su camino hasta llegar a un humilde establo. Allí encuentran al Salvador, y su alegría florece al ver al Dios hecho carne, a quien ofrecen regalos simbólicos de oro, incienso y mirra, que reflejan su autoridad, divinidad y misión salvadora.

El mensaje del Presidente resuena con la luz de Cristo que, a lo largo de los siglos, continúa iluminando el camino de la humanidad, llamando a todos a vivir en verdad y valentía. En el último año, la paz, la esperanza y el amor de Jesucristo han alcanzado a la nación y al mundo de maneras extraordinarias. Una nueva era de paz parece surgir a nivel global, mientras la fe en Dios renace en territorio estadounidense, y la libertad religiosa experimenta un renacimiento inédito.

Al celebrar 250 años de historia de los Estados Unidos, forjados en la fe y el sacrificio, el Presidente expresa gratitud hacia el Creador por las bendiciones extraordinarias que ha otorgado a la nación. Más de dos mil años después de su nacimiento, Jesús Cristo sigue siendo un faro que guía a la humanidad. En esta Epifanía, el Presidente y la Primera Dama se unen en oración con los cristianos, esperando que la luz de Jesucristo los conduzca hacia un futuro colmado de justicia, generosidad, prosperidad y paz.

Fuente: WhiteHouse.gov

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