Las Lagunas de Villafranca de los Caballeros (Toledo) han acogido este sábado un evento de dibujo rápido, organizado por la Asociación Lagunas Vivas, donde la situación de estos humedales fue protagonista. Hoy con agua, efecto del buen año hidrológico consecuencia de la borrasca Filomena, solicitan a las administraciones públicas poder pintarlas de esta forma también en el futuro. Algo impensable si, a juicio de Lagunas Vivas, continúan sin cuidarse los usos del agua en el entorno del río Gigüela.

Éxito de participación en el acto reivindicativo de Lagunas Vivas este primer sábado de diciembre. Esta asociación, en defensa de La Mancha Húmeda y las Lagunas de Villafranca de los Caballeros (Toledo), organizó un evento de pintura rápida, junto a Apolo Toledo y Urban Sketchers Toledo, en el que participaron más de medio centenar de personas, elaborando una cantidad similar de dibujos de estos humedales.

Los dibujantes apenas contaron con una hora de duración para llevar a cabo la tarea de representar algún aspecto de estos humedales, parte de la Reserva de la Biosfera desde 1981, con el que mostrar por un lado su belleza y, por otro, la necesidad de actuar por parte de los poderes públicos para preservar y defender este espacio natural.

Todos los dibujos serán expuestos en los próximos días en la Casa de la Cultura de la localidad. Por otro lado, al finalizar la presente noticia podrán encontrar una galería de imágenes con algunos de los trabajos realizados en la tarea de este sábado.

Las Lagunas de Villafranca de los Caballeros (Toledo) son uno de los humedales de mayor importancia ecológica de toda Castilla-La Mancha, habiendo sido declarados Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1981. Se trata de un ecosistema formado por lagunas de origen endorreico y fluvial, que se abastecen gracias a las precipitaciones, aguas de escorrentía, las aportaciones del Acuífero 20 y el caudal del río Gigüela, afluente del río Guadiana.

En el entorno podemos distinguir: la Laguna Grande, una de las más grandes de La Mancha, utilizada con fines recreativos gracias a sus 2,5 kilómetros de playa; la Laguna Chica, que destaca por la riqueza de su biodiversidad, encontrando, aves acuáticas como el pato colorado (Netta rufina), somormujo lavanco (Podiceps cristatus), gran variedad de limícolas como el chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), lugar de invernada y cría del aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)y sitio de vital importancia para el descanso de cientos de grullas (Grus grus); y la Laguna de la Sal, de tipo salina, endorreica y de acusada estacionalidad, con una gran riqueza entomológica al albergar una magnifica población de grillo cascabel de plata (Gryllodinus kerkennensis) y escarabajo dulcinea (Cephalota ducinea), entre otros.

Toda esta riqueza natural y biodiversidad está en juego. Su situación corre un grave peligro, siempre que no se garantice, mediante la aprobación un Plan de Gestión, un uso correcto del agua en el entorno del río Gigüela, el Acuífero 20, el control de los recursos hídricos con los que cuenta el modelo agropecuario en la zona y un aumento de la concesión que reciben las Lagunas de Villafranca en función de criterios científicos.