Miles de personas se concentraron en Minneapolis, Minnesota, para expresar su descontento por los presuntos abusos cometidos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos. La protesta fue catalizada por la reciente muerte de Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense, quien fue fatalmente herida por un agente federal el 7 de enero. La marcha, que recorrió desde el US Bank Stadium hasta el Target Center, culminó en un acto donde se pronunciaron discursos acusando al ICE de violaciones a los derechos humanos y constitucionales.
Este evento fue parte de una movilización más amplia bajo el movimiento ‘ICE Out for Good’, que reunió a más de un centenar de organizaciones, incluidos sindicatos y entidades religiosas. Los convocantes exigieron la retirada del ICE de Minnesota, un juicio contra el agente responsable de la muerte de Good y la interrupción del financiamiento federal al organismo en los presupuestos. La jornada, sin embargo, también generó polémica, pues resultó en al menos 100 detenciones en el Aeropuerto Internacional de Minneapolis-St. Paul, después de que los manifestantes sobrepasaran los límites acordados.
A pesar de la intensa ola de frío, con temperaturas alcanzando los diez grados bajo cero, los manifestantes se mostraron firmes en su postura, recibiendo el apoyo del alcalde Jacob Frey. En el contexto de políticas antiinmigración más amplias impulsadas por la administración Trump, la comunidad de Minnesota se ha visto afectada por operativos del ICE que han generado controversia, avivando el malestar social, especialmente luego de eventos trágicos como la muerte de Good.
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