En una jornada que marcó el Día Internacional de la Mujer, María Casado se enfrentó a uno de los retos más significativos de su carrera profesional al presentar por primera vez en solitario Informativos Telecinco, tras la partida de su co-presentador David Cantero. Una despedida que no pasó inadvertida, especialmente porque coincidió con un momento tan emblemático.
La sorpresiva salida de Cantero, quien después de 15 años de trayectoria en Mediaset decidió cerrar su ciclo en la cadena, fue comunicada oficialmente por la empresa tan solo dos días antes. Aquella despedida, carente de un adiós en pantalla, puso de relieve la rapidez con que se suceden los cambios en los medios de comunicación. Su última aparición al frente del prestigioso espacio de noticias había sido el fin de semana anterior, sin que él o la audiencia supieran que se trataba de su adiós.
Pese a esta repentina transición, Casado, quien había compartido pantalla con Cantero en las ediciones de fin de semana desde septiembre del año pasado, no dejó pasar la oportunidad de rendir tributo a su colega y amigo. Con un look inusual para la ocasión —traje morado y corbata negra—, la periodista catalana emocionó a los espectadores al finalizar la emisión revelando que la corbata pertenecía a Cantero, buscando de alguna manera mantener su presencia en este nuevo capítulo de Informativos Telecinco.
Las palabras de despedida de Casado, entre lágrimas y genuina emoción, rescataron la esencia de la relación profesional y personal que ambos compartieron. “Es de David, no está hoy conmigo, pero hoy sentía la necesidad de sentirlo cerquita. Por eso me la he puesto”, confesó, complementando que esperaba cruzarse con él en ámbitos menos formales, siempre con el cariño y el respeto mutuo intactos.
Esta no es solo una historia sobre cambios en un medio de comunicación, sino también sobre el respeto, la camaradería y el cálido tributo entre colegas. Casado, con el apoyo del público, da inicio a una nueva era en Informativos Telecinco, recordándonos el valor de los lazos que se forjan en el trabajo, y cómo estos pueden trascender incluso los momentos de cambio. Su apelación final a la audiencia, pidiéndoles que no la dejen «solita», refleja la humanidad y la cercanía que caracteriza a los verdaderos comunicadores en su relación con el público.