En su reciente aparición en «La revuelta», Loles León no solo presentó su nuevo proyecto en TVE, sino que también abrió las puertas a un capítulo doloroso de su vida. Con su característica franqueza, la actriz de 72 años reveló cómo un conflicto con Hacienda la había llevado a la ruina, transformando lo que en un principio parecía un encuentro ligero en una profunda reflexión sobre la adversidad y la resiliencia.
El motivo de su visita era promocionar «Zero dramas», un formato de debate social en torno a la sexología que conducirá en La 2. Sin embargo, la conversación rápidamente se tornó en un territorio más personal. La dinámica del programa, liderada por David Broncano, condujo a Loles a abordar una de las preguntas que suelen ser un guiño humorístico entre los invitados: la situación de su cuenta bancaria. Con una mezcla de ironía y seriedad, la actriz confesó que, a pesar de que «ha entrado mucho dinero, no se ha quedado».
Este giro en la conversación permitió a Loles abrirse sobre un periodo de su vida marcado por la incertidumbre. Durante años, había trabajado bajo un régimen fiscal que, en un cambio abrupto de criterio tributario, le llevó a ser reclamada por la Agencia Tributaria. “En 2022 me quedé con 2.000 euros en la cuenta”, compartió, generando asombro entre los presentes. Esa abrupta pérdida económica resultó en la venta de propiedades valiosas, incluido un apartamento en Ibiza que representaba mucho más que un simple bien material.
No obstante, lejos de caer en la desesperanza, Loles ofreció un mensaje de fortaleza y reinvención. A pesar de haber tocado fondo, se levantó con determinación, asumiendo hasta cinco trabajos simultáneos para salir adelante. “Perdí todo, pero me reinventé”, subrayó, cargada de un optimismo contagioso que resonó entre el público. A sus 75 años, la actriz se siente más vital que nunca, convirtiendo sus experiencias de vida en lecciones sobre la importancia de la adaptación frente a las adversidades.
En su diálogo, Loles León se convirtió en portavoz de muchos artistas que, como ella, han enfrentado los embates de una normativa fiscal en constante cambio. Su testimonio se suma así a una conversación más amplia sobre la necesidad de una comprensión más justa y humana en las relaciones entre los creadores y el sistema tributario.
Mientras comparte su camino hacia la recuperación, la actriz se prepara para abordar temas de sexualidad en «Zero dramas», un proyecto que promete ser un espacio de discusión abierto y educativo. Loles, con su espíritu audaz, continúa desafiando no solo a la industria, sino también a las normas que a menudo condicionan el éxito y el bienestar de los artistas. Con su historia, nos recuerda que, en la vida, siempre hay espacio para el renacer y para reivindicar la capacidad de superación.

















