Leiva se desarma: Sin filtros ni preguntas clásicas en ‘La revuelta’

El programa de La Revuelta vivió anoche un momento inolvidable, fruto de la complicidad de dos viejos amigos: Leiva y David Broncano. El cantante madrileño, conocido por su estilo directo y su carisma, llegó al plató con la intención de promocionar su nuevo documental «Hasta que me quede sin voz», que se adentra en los desafíos vocales que ha enfrentado a lo largo de su carrera debido a una cuerda vocal maltratada. Sin embargo, el foco de la velada no fue solo el estreno de esta obra, sino la chispa especial que envuelve la relación entre ambos, que va más allá de la pantalla.

La sorpresa comenzó en cuanto el artista apareció en escena, obsequiando a Broncano con un regalo que dejó a todos boquiabiertos: el primer videoclip que grabó a los diez años. Visiblemente divertido, Leiva describió esa joya olvidada como un «material muy fuerte» y, mientras los recuerdos le guiñaban al mirar el viejo video donde bailaba al ritmo de «Black Or White» de Michael Jackson, la risa se hacía eco entre los presentes. Este gesto no solo evidenció su cercanía, sino que también arrancó carcajadas al público, un claro indicio de que la amistad entre ellos es genuina y llena de momentos entrañables.

Mientras avanzaba la entrevista, Broncano no podía evitar esperarse las clásicas sorpresas de Leiva. Sin embargo, el cantante decidió jugar al despiste y dejó que la tensión creciera hasta el final. Cuando parecía que la parte más seria de la charla estaba por comenzar, Leiva destapó la que sería una de las imágenes más memorables de la noche: una fotografía completamente desnudo, en la que curiosamente su parte más íntima estaba disimulada tras la cara del propio Broncano. Un instante inesperado que dejó a todos estupefactos y provocó una explosión de risas en el plató.

El brillo en los ojos de Broncano al mostrar la instantánea delata no solo la sorpresa, sino también la cercanía y el sentido del humor que comparten. «Vaya golpe me he llevado», bromeó el presentador, al notar que su propio rostro parecía un poco más redondo en la imagen. El humor y la amistad eran palpables, y el momento demostró que la relación entre ambos se basa en la confianza y el cariño, algo poco común en el mundo del espectáculo.

Además, Leiva compartió una anécdota muy personal sobre la fotografía, revelando que esta situación era completamente habitual en su familia, donde la desnudez es un tabú superado. Esta sinceridad, que podría haber incomodado a muchos, fue recibida con risas y gestos de complicidad, destacando una vez más la conexión que ambos tienen. Así, el programa no solo sirvió para promocionar una obra, sino que se convirtió en un espacio donde la amistad y la risa fluían con naturalidad.

El público, en su mayor parte entregado, fue testigo de un segmento en el que la risa y el buen humor fueron los protagonistas, mostrando que el arte y la amistad siempre pueden entrelazarse en una narrativa genuina y emocionante. Sin lugar a dudas, una noche para recordar en la televisión, donde el talento y la risa siempre encontrarán un camino para brillar.

Scroll al inicio
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.