Las cooperativas agroalimentarias de Castilla-La Mancha han alzado la voz esta semana para pedir al Gobierno regional y a Bruselas un refuerzo de los recursos públicos que les permitan mantener su papel como uno de los principales pilares de la economía rural. La reclamación llega en un momento delicado para el campo, marcado por la reforma de la PAC, las exigencias de la transición ecológica y un relevo generacional que sigue sin terminar de despegar en muchas comarcas de la región.
Las organizaciones del sector recuerdan que el modelo cooperativo no es solo una forma de vender uvas, aceite o cereal. Es, en muchos pueblos de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Toledo o Guadalajara, el principal empleador, el que paga la nómina del enólogo, el que sostiene la báscula y el que mantiene abierta la cooperativa frente al cierre del bar y la sucursal bancaria.
Un sector que pesa en la economía regional
Castilla-La Mancha cuenta con cientos de cooperativas agroalimentarias repartidas por las cinco provincias, con presencia destacada en vino, aceite de oliva, cereales, frutos secos, ovino y caprino. Son entidades que en muchos casos llevan décadas en marcha y que agrupan a miles de socios, agricultores y ganaderos que ponen en común producción, infraestructura y comercialización para llegar a mercados a los que de manera individual no podrían acceder.
Desde el sector recuerdan que la región es la mayor superficie vitivinícola del mundo y la primera productora nacional de vino, con un peso decisivo de las bodegas cooperativas. A eso se suma el aceite de oliva, donde las almazaras cooperativas concentran una parte muy relevante de la producción regional, y los cereales, con cooperativas de segundo grado que mueven cifras de facturación que se cuentan en cientos de millones de euros al año.
Las demandas: PAC, transición ecológica y relevo generacional
El primer punto del pliego de reivindicaciones es la Política Agraria Común. Las cooperativas piden que la próxima revisión de la PAC mantenga un presupuesto suficiente y que los pagos lleguen a quien de verdad cultiva, frente a fórmulas que dispersan las ayudas. También reclaman simplificación administrativa, después de un par de campañas en las que el papeleo y los cambios de criterio han sacado de quicio a buena parte del campo manchego.
El segundo eje es la transición ecológica. Las cooperativas no rechazan el reto, pero piden que la descarbonización de bodegas, almazaras y secaderos se acompañe de ayudas reales para invertir en placas solares, eficiencia energética y gestión del agua. Sin financiación, advierten, la modernización se queda en titular.
El tercer caballo de batalla es el relevo generacional. La edad media del agricultor en Castilla-La Mancha sigue por encima de los 55 años en muchas zonas. Las cooperativas piden incentivos fiscales para que los jóvenes que se incorporan a la actividad puedan integrarse como socios, además de líneas de crédito específicas y formación dirigida a la gestión empresarial, no solo al manejo del tractor.
Premios Cooperativos 2026 y reconocimiento al sector
La reivindicación coincide con la antesala de los Premios Cooperativos 2026, una cita que el sector utiliza cada año para visibilizar buenas prácticas, casos de éxito en internacionalización y proyectos de innovación. La gala suele reunir a la consejería de Agricultura, a representantes del sector financiero y a las grandes federaciones agroalimentarias, y este año los focos vuelven a apuntar a la sostenibilidad y al papel social del cooperativismo en la España vaciada.
Esta movilización se suma a otras que el campo regional ha protagonizado en los últimos meses. Pueden consultarse los detalles en la información sobre la posición de las cooperativas agroalimentarias regionales.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas cooperativas agroalimentarias hay en Castilla-La Mancha?
La región concentra varios cientos de cooperativas activas, con especial peso en el vino, el aceite y los cereales. Son la principal vía de comercialización para miles de agricultores y ganaderos.
¿Qué piden al Gobierno regional?
Reclaman recursos suficientes en la PAC, ayudas para la transición ecológica de sus instalaciones y medidas concretas para favorecer el relevo generacional, además de simplificación administrativa.
¿Por qué son importantes para los pueblos?
En muchas localidades de Castilla-La Mancha, la cooperativa es el principal empleador y el que mantiene la actividad económica durante todo el año, más allá de las campañas puntuales.


















