Los colegios electorales de Dinamarca cerraron este martes tras unas elecciones legislativas anticipadas que marcan un importante giro en el mapa político del país. Con un 47,1% de los votos, el bloque de izquierda liderado por la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, se perfila como ganador, aunque la entrada de los centristas de Los Moderados, que obtienen un 8,2%, complica la formación de un gobierno estable. Los sondeos indican que el Partido Socialdemócrata, a pesar de ser el más votado, registra su peor resultado en un siglo con un 19,2%.
Los resultados ponen de relieve un cambio significativo en la dinámica de poder. El bloque de izquierda se posiciona con 83 escaños frente a 78 de la derecha, pero la necesidad de apoyo de Los Moderados podría reconfigurar alianzas previas. Por otro lado, el panorama es igualmente incierto para la derecha, donde la Alianza Liberal, que hasta ahora dominaba, también experimenta un retroceso, mientras que el ultraderechista Partido Popular Danés resurge tras una crisis en 2022, triplicando su apoyo.
Las elecciones resaltan la fragmentación del electorado danés, con al menos doce fuerzas políticas superando el umbral del 2% para acceder al Folketing. De este modo, las esperadas dificultades para formar un gobierno robusto reflejan un descontento generalizado y un deseo por nuevas propuestas. A medida que Dinamarca navega por un panorama político en evolución, la atención se centra ahora en las posibles negociaciones que determinarán el futuro del país.
Artículo resumido que puedes leer completo aquí














