La Feria del Libro de Puertollano abre sus puertas al poeta solanero, Luis Díaz-Cacho, para que firme “Vivir cada día”

Luis Díaz-Cacho: “A nuestro alrededor, la vida nos ofrece cada día situaciones y percepciones distintas que debemos vivir con la intensidad que cada oportunidad nos ofrece, porque jamás un instante es idéntico a otro. ¡Aprovechémoslas con todas nuestras ganas!”.

“Vivir cada día” es un libro de crecimiento personal para entender las circunstancias que nos rodean, los estados de ánimo que nos condicionan y la manera de comportarnos ante los acontecimientos de la vida, a través del instante que el verso vierte ante nosotros. El próximo sábado, día 4 de junio, a partir de las 19,30 horas, el poeta solanero Luis Díaz-Cacho, firmará ejemplares de su libro en la caseta de la editorial castellano-manchega, Ediciones C&G, en la ‘XXXIV Feria del Libro de Puertollano’, situada en el Paseo de San Gregorio y en las cercanías de la Fuente Agria.

El libro tiene un excelente prólogo de la periodista y poeta Antonia Cortes, en el que nos pide que “paremos el reloj unos minutos, pensemos e intentemos dar respuesta a esta pregunta. ¿Nos está pasando la vida sin vivirla?”, respuesta que busca en los versos del poeta, en las palabras de Luis Díaz-Cacho, quien está totalmente convencido de que “tan sólo es preciso saber percibir el momento puntual, dejarse llevar por las situaciones que los sentimientos estimulan, para entender que lo único que verdaderamente existe es el preciso y precioso instante que nos ocupa”.

“Necesito un poema cada día que me llene de paz el sufrimiento”, escribe también. Hermoso, ¿verdad? Así camina nuestro poeta solanero con las palabras, refugio de su existencia. Y aún hay tiempo, parece que nos dice. Por eso, Luis Díaz-Cacho nos avisa con serenidad: “Si somos capaces de detenernos/y mirar con los ojos cristalinos/comprenderemos que en ello está la vida”. VIDA, así, con mayúsculas para que se grabe en nuestra retina el sentido de acariciar estas letras como acaricia la brisa en una tarde otoñal.

Y cerrando el libro un Epilogo con una maravillosa semblanza dedicada a Luis Díaz-Cacho, del poeta Luis Romero de Ávila, que nos dice que “el mundo precisa la palabra del poeta, quiere hacerse voz sobre el viento para llegar más allá y poner la claridad donde la sombra se queda dormida”.

Disfruten de la sencillez de este libro, de sus versos llenos de grandes mensajes y llamadas de atención, que nacen de la inquietud, del que ama y es amado, del pensamiento maduro. Y parémonos, tal y como nos pide Antonia Cortés “una, dos, tres… las veces que sean necesarias para alzar nuestra mirada y, despacio y con conciencia, ver todo lo que va pasando a nuestro alrededor, en este mundo que tantas veces nos hace sentirnos solos; que tantas otras, nos llena de amor. Parar, sí, para volver a emprender el camino silencioso hacia dentro, para conocernos, porque solo así podremos dirigir nuestra mirada más allá, mucho más”. Porque solo así creceremos y, como nuestro poeta, sabremos “Vivir cada día”.

Luis Díaz-Cacho: “La vida es lo único que tengo, que tenemos. El instante preciso que compartimos. El momento puntual en el que estamos. Ayer es pasado. Y mañana aún no existe… Solamente me queda el segundo exacto que compartir contigo”.

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