La Consejería de Bienestar Social valora el liderazgo de Castilla-la Mancha en la tasa de actividad de las personas con discapacidad, un resultado detrás del que hay mucho trabajo y voluntad por parte del Gobierno regional y de las entidades con las que colabora para mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas con discapacidad.

Castilla-La Mancha es la comunidad autónoma con mayor tasa de actividad de las personas con discapacidad, situándose en un 45,9 por ciento y superando en casi 11 puntos la media nacional que se está en el 35 por ciento, según los datos de las Estadísticas de Empleo de las Personas con Discapacidad que ha publicado hoy el Instituto Nacional de Estadística, a partir de la Base de Datos Estatal de Personas con Discapacidad del año 2017, que investiga la situación con respecto al mercado laboral del colectivo de personas con discapacidad oficialmente reconocida que tienen un grado de discapacidad mayor o igual al 33 por ciento y se centra en las personas en edad laboral, es decir, con edades comprendidas entre los 16 y los 64 años.

El estudio recoge que un total de 88.400 personas entre los 16 y 64 años tuvieron certificado de discapacidad en la región en el año 2017, lo que supone un aumento de más de dos puntos con respecto al 2016 cuando se sitúo en el 43,3 por ciento, mientras que a nivel estatal el porcentaje fue del 35 por ciento.

La Consejería destaca la voluntad del Gobierno del presidente Emiliano García-Page por conseguir el apoyo a las personas con discapacidad en todo su ciclo vital, no solo desde la Atención Temprana sino también en la creación de su proyecto de vida, que está muy ligado a su desarrollo profesional y personal mediante la incorporación a un puesto de trabajo o a actividades formativas que les permitan acceder a un empleo.

Por ello, a lo largo de la legislatura, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha incrementado los Servicios de Capacitación, la parte más cercana al trabajo, que han contado con más presupuesto, con más servicios pasando de dos a 12 centros, y han atendido a más personas, pasando de las 235 plazas que había en 2015 a las cerca de 800.