En un mundo asolado por una pandemia, algunas historias quedan atrás. Una que ha escapado a los titulares, probablemente de forma comprensible, es la nueva prohibición del gobierno kazajo de exportar alimentos para el ganado durante seis meses, insistiendo en que los productos se queden en casa.

La razón de esta intervención, que se ha producido tras la dimisión de un ministro de agricultura y en contra de los deseos de algunos agricultores y exportadores, es una grave sequía en gran parte del oeste del país.

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