El ex primer ministro de Corea del Sur, Han Duck-soo, ha sido condenado a 23 años de prisión por su papel en la fallida declaración de ley marcial en diciembre de 2024, instaurada bajo el mandato del entonces presidente Yoon Suk-yeol. Esta sentencia supera en ocho años la pena solicitada por la fiscalía y podría presagiar consecuencias graves para Yoon, quien se enfrenta a un juicio por insurrección el próximo mes. El tribunal calificó claramente la conducta de Han como un acto de insurrección, basado en su papel activo y no meramente cómplice en la crisis que sacudió al país.
Durante la lectura del veredicto, el presidente del Tribunal del Distrito Central de Seúl, Lee Jin-kwan, subrayó la seriedad de la situación, señalando que Han no solo evadió su responsabilidad, sino que también ocultó documentación y falsificó documentos oficiales para simular que la declaración de estado de excepción seguía los procedimientos legales. Esta condena representa el primer fallo en una serie de causas que apuntan a la política controversial y los eventos relacionados con la ley marcial.
A la expectativa de un juicio que podría llevar a Yoon a recibir una posible pena de muerte, el panorama judicial de Corea del Sur se torna incierto. A pesar de la gravedad de su situación, se considera poco probable que se ejecute dicha pena debido a la moratoria de ejecuciones vigente desde hace casi cuatro décadas. En medio del revuelo político y la controversia, el ex presidente Yoon ya había sido sentenciado a cinco años por obstrucción a la justicia, marcando solo el comienzo de un largo proceso judicial que podría definir el futuro del liderazgo en el país.
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