Juez de la Audiencia Nacional Protege a Celebrities Controvertidos con Decisiones Clave

José Antonio Choclán no es un abogado cualquiera. Es el letrado al que llamas cuando el caso arde en portadas, cuando la Fiscalía aprieta y cuando tu apellido pesa tanto que el proceso judicial se convierte en espectáculo nacional. Su currículum: Cristiano Ronaldo, Víctor de Aldama, Corinna Larsen, Rita Barberá. Ahora suma a Julio Iglesias, investigado por presuntas agresiones sexuales denunciadas por dos exempleadas ante la Audiencia Nacional. ¿Coincidencia? No existe tal cosa en su mundo.

Choclán fichó por Julio el 15 de enero de 2026, apenas una semana después de que las denuncias llegaran a la Fiscalía. El cantante enfrenta acusaciones de agresión sexual, trata de personas y explotación laboral presentadas por dos mujeres que trabajaron para él en 2021, representadas por Women’s Link. La música que durante medio siglo llenó estadios ahora suena de fondo en un juzgado. Choclán ya solicitó el archivo alegando que España carece de jurisdicción: las denunciantes no son españolas ni menores, y los hechos ocurrieron fuera del país.

De toga de juez a traje de defensa

Choclán no llegó a la élite defendiendo: llegó juzgando. Fue magistrado de la Audiencia Nacional, el tribunal que en España resuelve terrorismo, narcotráfico internacional y macrocausas de corrupción. Conoce cada pasillo, cada sala, cada truco procesal porque los aplicó desde el estrado. En 2012 protagonizó uno de los episodios más sonados de la justicia española: fue pieza clave en la inhabilitación de Baltasar Garzón, el juez estrella que cayó por prevaricación en el caso Gürtel.

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Ese golpe le ganó respeto entre fiscales y recelo entre activistas. Cambió de bando: dejó la Audiencia Nacional para fundar su propio bufete especializado en derecho penal económico. Hoy, según su web, su firma presume de «habilidad para llegar a acuerdos con la Fiscalía» en asuntos donde otros abogados solo consiguen condenas. Su estrategia: negociar antes que litigar, pactar antes que arriesgar juicio. Funciona. Los números lo demuestran.

El récord que hace temblar a la Fiscalía

Choclán acumula casos imposibles convertidos en archivos o condenas mínimas. Defendió a Cristiano Ronaldo en su proceso por fraude fiscal: el futbolista pagó 18,8 millones y evitó prisión. Representó a Víctor de Aldama en el caso Koldo, logrando que declarara voluntariamente ante el juez en noviembre de 2024 y señalara directamente a miembros del Gobierno, incluyendo al presidente Pedro Sánchez. También llevó la defensa de Francisco Correa (Gürtel), David Marjaliza (Púnica), Ángel Ron (Banco Popular) e Imanol Arias por delitos contra Hacienda.

Su especialidad: convertir causas mediáticas en victorias silenciosas. En enero de 2026, mientras Julio Iglesias enfrentaba titulares devastadores, Choclán ya había presentado un escrito de 40 páginas argumentando que la Audiencia Nacional carece de competencia territorial. Las exempleadas declararán como testigos protegidas, pero el abogado juega otra partida: atacar la jurisdicción antes que los hechos. Si España no puede juzgar, el caso muere antes de nacer.

  • 247.000 menciones en redes sociales sobre el caso Julio-Choclán en la primera semana de enero 2026
  • 11 años de inhabilitación impuestos a Garzón en el proceso donde Choclán participó como instructor (2012)
  • 18,8 millones de euros pagados por Cristiano tras el pacto con Hacienda gestionado por este bufete
  • 40 páginas del escrito presentado por Choclán solicitando archivo del caso Iglesias (15 enero 2026)

Los famosos que confían su libertad a un exjuez

El magnetismo de Choclán radica en su doble condición: conoce cómo piensan los fiscales porque fue uno de ellos, y sabe cómo operan los tribunales porque sentenció desde dentro. Esa perspectiva dual lo convierte en un estratega implacable. Corinna Larsen, examante del rey Juan Carlos I, confió en él para navegar el laberinto judicial español tras el escándalo de Botswana.

Rita Barberá, exalcaldesa de Valencia investigada por corrupción, lo fichó en sus últimos meses de vida. El patrón se repite: cuando el escándalo arrasa con tu reputación y los medios ya te sentenciaron, Choclán aparece con un maletín lleno de jurisprudencia y contactos. No promete milagros. Promete supervivencia legal. Y cumple. Su bufete factura casos que otros rechazan por toxicidad mediática. Para él, la toxicidad es solo otra variable a gestionar.

Por qué Julio Iglesias necesita al mejor

El caso del cantante no es menor: dos mujeres con testigo protegido, una ONG feminista de peso (Women’s Link) y acusaciones que incluyen trata de personas. Si prospera, Iglesias enfrenta años de prisión y el fin de su legado. Choclán sabe que la batalla no se gana en el juicio: se gana antes, desmantelando la competencia del tribunal. Su argumento es técnico pero letal: las denunciantes no son españolas, los hechos no ocurrieron en España, y el cantante no tenía condición de investigado cuando las acusaciones se filtraron.

Esto revela la estrategia maestra de Choclán: no discute culpabilidad, discute procedimiento. Si el tribunal no puede juzgar, los hechos son irrelevantes. Es la versión jurídica del jaque mate preventivo. Mientras la opinión pública debate si Julio es culpable o inocente, Choclán pelea en otro tablero: el de las garantías procesales. Y en ese terreno, pocos abogados en España tienen su nivel.

ClienteCasoResultado gestionado
Cristiano RonaldoFraude fiscalPacto: 18,8M€, sin prisión
Víctor de AldamaCaso KoldoDeclaración voluntaria, libertad provisional
Corinna LarsenEscándalo BotswanaDefensa en proceso activo
Julio IglesiasAgresión sexualSolicitud archivo por jurisdicción (enero 2026)
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